La fruticultura, en otra hora dramática

Está confirmado para el martes una movilización general de los productores que esperan las soluciones que hace tiempo reclaman.
La situación no es nueva. Ha sucedido en otras ocasiones. La fruticultura, área generadora de uno de los mayores recursos de la provincia y en particular de esta región, se ve envuelta en otra crisis sectorial que coloca en muy serio riesgo a los pequeños y medianos chacareros, fundamentales en la cadena inicial de la producción.

Y esta vez el reclamo, que tiene en paralelo a una movilización prevista para el martes, no tiene como impulsores a organizaciones aisladas sino a la propia Federación, en lo que se anuncia como un seguro tractorazo que podría tener alcances imprevisibles, algo que sugiere no descartar movilizaciones frente a empresas empacadoras y en otros lugares tan sensibles como son las rutas.

La idea de ejecutar esta protesta el martes fue para que coincidiera –¿también como un elemento de presión?- con la reunión que ese mismo día se llevará a cabo en Buenos Aires y de la que participarán el ministro de Agricultura de Nación, Julián Domínguez, funcionarios de las carteras de Economía y Trabajo, los gobernadores Miguel Saiz y Jorge Sapag y el senador Miguel Pichetto.

Desde la Federación, el propio presidente Manuel Mendoza ha advertido que los productores llevan mucho tiempo esperando respuestas porque las medidas implementadas no han satisfecho. Se queja la entidad de que no se le da participación en el análisis de la crisis, es marginada de los encuentros del gobierno provincial con los sectores empresariales y gremiales y, además, descreen de la idea de formalizar un “pacto social-frutícola”.

Hace pocos días y en una severa declaración, los productores independientes denunciaron que aunque la Mesa de Contractualización de la Secretaría de Fruticultura estableció como precio mínimo para la cosecha próxima 0,35 de dólar libre, las liquidaciones de la temporada anterior aún no fueron entregadas por las empresas comercializadoras y que “los actores privados de la fruticultura regional transitamos caminos paralelos intentando ser escuchados por los gobiernos”.

Dijeron, además, que “las verdaderas soluciones no llegan, las leyes vigentes no se cumplen y los anuncios hechos con bombos y platillos como soluciones del Estado Nacional para nuestros productores no alcanzan para enmendar ni siquiera lo urgente.

Está a la vista que la temporada en ciernes viene con dificultades muy serias que requieren de urgentes acciones.

“Esto no da para más”, fue la frase que más es escuchó en la semana. Y es ahí cuando afloran los pedidos de subsidios para hacer frente a los aportes patronales, un gasoil diferencial, reembolsos por exportaciones, mejorar la comercialización en el mercado interno y una alternativa varias veces planteada por los chacareros autoconvocados como es destinar peras y manzanas a la dieta de los comedores escolares, con todos los beneficios que ello acarrearía.

“Si no hay respuestas, no hay paz social”, dijeron hace poco los productores. Todo un alerta para lo que podría suceder si no hay prontas respuestas a sus demandas.

La cuenta regresiva está en marcha. Se viene lo que puede ser un “súper martes” en esto que engloba al sector primario. Pero hay que advertir que en la fruticultura regional no todo pasa por ahí, ya que la lucha de los gremios afines a la producción es otro asunto que permanece pendiente.

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