Los peronistas del Frente Unidos son los que más creen en reeditar un frente electoral, con la UCR como anfitriona, para destronar al Frente Renovador K del poder que ostenta hace 12 años, como sucedió contra la reelección de Rovira en 2006. La conducción de la UCR parece vacilar, pensando en la pelea chica de las bancas; y el Pro misionero vende a Macri como si fuera la panacea del caudal electoral.
El peronismo del Frente Unidos insistía en las últimas horas con abrirle las puertas a la construcción de un verdadero frente opositor, en Misiones, tratando de reeditar la gesta electoral que en 2006 sepultó el plan K de la reelección indefinida que propuso el caudillo renovador Carlos Rovira con la venia y apoyo del fallecido Néstor Kirchner.
Sin embargo, la cúpula del radicalismo provincial, liderada por Hernán Damiani, dudaba, casi como un acto de impericia, sobre la alternativa de fusionar a las dos fuerzas electorales con más pesos en votos que dejó el escenario electoral de 2013. En los últimos comicios, radicales y peronistas, reconocidos por los misioneros como las dos caras visibles de la oposición al Gobierno de Closs y Rovira, juntaron más del 35 por ciento de los votos.
Con esa lectura y un escenario que se le presentaría favorable a la Renovación K, en caso de persistir la dispersión de la oposición; el peronismo que lidera el ex gobernador Ramón Puerta, respaldado por el camionero Adolfo Velázquez, abrieron una instancia de negociación con sus “primos” de la UCR, para construir un frente o una alianza electoral que gobierne, en sociedad, solo por una transición de cuatro años, en la búsqueda de recuperar la “institucionalidad” de la Provincia y el fortalecimiento e independencia de los tres poderes.
En realidad, lo que Puerta y sus aliados peronistas proponen a los radicales del comité de la avenida Bouchardo es salir a competir, en los comicios de octubre, con un verdadero frente electoral que le dispute el poder a la Renovación K y sus aliados del Frente para la Victoria.
En el peronismo no tienen reparos para ser generosos en la apertura del frente a otras fuerzas partidarias, salvo que las mismas no operen como lo vienen haciendo desde hace una década, algo así como “diputados quinta columna”. La idea de los peronistas, ofrecida a la UCR, es descartar a los “sellos colectoras” del rovirismo, que se ofrecen como oposición al Gobierno, cosechan un par de diputados que negocian su estadía en la Legislatura, con Rovira; y luego dispersan o minan cualquier intento de construcción en la oposición, que signifique arrebatarle el poder a la Renovación K.
Por ese lado se discutía el denominado Pacto de la Moncloa misionero, con Puerta, Velázquez, Damiani y el candidato a gobernador UCR, Gustavo González, entre otros dirigentes, varios de ellos con cargos legislativos e integrantes de la nueva generación de los dos partidos dominantes de la oposición.
Pero, por lo que se sabe, la UCR dudaba de sellar un acuerdo histórico, de dos fuerzas que fueron prácticamente desmanteladas por el “Pacto Electoral” y de negocios que Rovira y Closs sellaron en junio de 2003, amparados por los deseos e impulsos transversales de Néstor K, por destruir la historia del bipartidismo en el país y en la provincia.
Dicen que Damiani, que suele ser duro hacia adentro de la UCR pero algo tibio en los desafíos electorales de fondo, pidió unos días para definirse. En realidad, Damiani, que tiene el control del comité y la convención radical, alegó que hoy miércoles tenía pendiente una “reunión crucial” con los referentes locales del Pro.
Curiosamente, el Pro de Mauricio Macri, que en Misiones administran en sociedad los hermanos Humberto y Alfredo Schiavoni, asumió una posición más egocéntrica que aliancista, cuando evaluó que -con “ayuda externa” a sus principios fundacionales-, podría disputarle ser la segunda fuerza a peronistas y radicales, siempre y cuando Macri traccione los votos que las encuestas dicen que el jefe de Gobierno de la CABA tiene en esta provincia.
El cambio gestual del Pro, ante el desafío de agruparse todos los opositores en un mismo frente, despertó ciertas sospechas en el peronismo y en sus líderes naturales. Es que el Pro, hasta hace unos meses, proponía con singular entusiasmo superar el acuerdo de Cambiemos a nivel nacional (Pro-UCR-Coalición Cívica) y convocar a todas las fuerzas políticas de Misiones que realmente tengan vocación para ganarle las elecciones a la Renovación K.
Pero en los últimos días, esa vocación frentista del Pro desapareció de la agenda primordial del macrismo misionero, que apostaría más a ganar una diputación nacional y un par de diputados provinciales, antes que ser “convidado de piedra” de las dos principales fuerzas de la oposición en Misiones, como lo son el peronismo de Frente Unidos y la UCR.
El Pro en Misiones sólo tiene para mostrar, en votos, poco más de 30 mil sufragios que sacó Alfredo Schiavoni en 2013. Pero se aferran, para torear en las negociaciones de la oposición, en sondeos previos que pronostican un Macri disputando uno de los tercios en votos de la triada de presidenciales que comparte con Sergio Massa (UNA-Frente Unidos) y del kirchnerista Daniel Scioli. Un cheque sin endoso sujeto al azar de las encuestas, pero que a los hermanos Schiavoni les serviría para esperar los próximos compromisos electorales resguardados en sus cargos.
Como sea, en las filas del peronista Ramón Puerta alegan que han hecho ya lo suficiente para construir un polo de poder que, verdaderamente, aspire a ganar las elecciones provinciales en octubre, al punto de resignar candidaturas y cosechar desplantes de dirigentes que ni siquiera sacaron un puñados de votos en la lucha por una concejalía.
Por eso, la paciencia peronista no se extendería más que hasta el próximo fin de semana, donde la UCR se comprometió a hacer pública su posición y pronunciamiento sobre la posibilidad de competir por la Gobernación, con un armado electoral que convoque a todos los sectores políticos y sociales de la oposición, que nunca claudicaron en los últimos años… Y en los últimos días. Cosas que pasan en un año electoral caliente y decisivo.


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