El frente empresarial anti-K no pone primera

El frente empresarial anti-K no pone primera
La interna en la Unión Industrial Argentina (UIA) impidió que hoy se redacte un documento común contra el Gobierno en un encuentro con la Asociación Empresaria Argentina (AEA) y la Mesa de Enlace.
Una dura interna en la UIA terminó por diluir el frente único empresarial que buscaban levantar hoy con advertencias al Gobierno la poderosa Asociación Empresaria Argentina (AEA) y la Mesa de Enlace agropecuaria. Al final, tras una reunión que mantuvo ayer la cúpula de la central fabril, sus jerarcas acordaron que al almuerzo de hoy –en la sede de la AEA– sólo asistirá una delegación integrada por tres de sus máximos directivos. Tal como adelantó este diario el miércoles último, no será de la partida el jefe de la Unión Industrial, Héctor Méndez. Tampoco verá la luz el documento crítico conjunto que aspiraban a redactar los popes de la AEA y los máximos dirigentes del campo, y que ya había empezado a redactar el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati. Igual la foto existirá y buena parte del establishment espera que la Casa Rosada tome nota de su descontento por la "tensión política" que a su juicio amenaza la recuperación de la economía. El viernes habrá otra cita, con el resto de las entidades que integran el Grupo de los Siete (G-7).

Méndez encabezó un encuentro del Comité Ejecutivo de la UIA, donde conviven unos pocos industriales aún alineados con el oficialismo con una mayoría que lo acusa de entorpecer sus actividades con las pujas de poder que tienen en vilo al mundillo político. El ala menos crítica –que de todos modos ya teje contactos con fuerzas políticas de la oposición pensando en el ocaso del kirchnerismo– prefiere no aparecer junto al campo, enemigo declarado de la quinta de Olivos. .

El mismo jefe de la entidad se excusó de asistir hoy al almuerzo con la AEA y el campo porque debe ultimar los detalles de una feria del sector plástico que se inaugura el lunes. Pero, desde el año pasado, Méndez integra el lote de quienes propician un "acercamiento" con otras cámaras patronales.

Las diferencias surgen a la hora de elegir a quiénes acercarse. "Nosotros no tenemos nada que ver con la AEA. Ahí están los bancos, el grupo Clarín, las multinacionales del campo y muchos más, que no tienen los mismos intereses que nosotros", dijo a este diario uno de los que resiste la aproximación. "Para mí ya llegó el momento de actuar juntos. Los políticos que se maten, pero nosotros tenemos que ser responsables", lo cruzó un directivo del bando contrario.

La solución fue salomónica. Hoy irán al almuerzo de la AEA en Catalinas los industriales Luis Betnaza (Techint), Miguel Acevedo (AGD) y Adrián Kaufmann (Arcor). Las tres empresas participan a la vez de la UIA y de la AEA. Pero, a la vez, el viernes irán otros de sus directivos a un encuentro convocado por el G-7, donde militan la Cámara de la Construcción, la de Comercio, la Bolsa, los bancos nacionales, la Sociedad Rural y las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). En ese espacio, donde los Kirchner aún cuentan con respaldos, un documento ultracrítico como el que impulsa la Rural tiene menos chances de aceptación.

La UIA hizo pública su posición a través de un escueto comunicado difundido por la tarde, donde "ratificó su decisión de mantener contactos con todas las entidades empresariales, de los trabajadores y otras que integran el entramado social y económico, con el fin de promover el desarrollo de nuestro país". En privado, como se vio ayer, la preocupación que cruza a los dueños de las fábricas es otra: que los gremios fabriles se monten sobre el resultado de las primeras paritarias (como la de los bancarios, con el 23,5% de recomposición) y reclamen incrementos que ellos consideran "impagables".

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