Los negocios vacíos son una postal que se empieza a ver con frecuencia. Mezcla de renta alta y menor actividad económica.
Esta postal ya es una constante y no sólo cunde en el centro de la ciudad sino que también es común en departamentos como Godoy Cruz, Guaymallén y Las Heras.
“Hace un año que el mercado de alquileres de locales está en crisis, pero en los últimos meses se ha agravado”, señaló Roberto Baeza, de Baeza Propiedades. La crisis de locales vacíos cunde en todos los rubros y golpea por igual a los negocios dedicados a la venta de electrodomésticos como al mundo de la indumentaria, calzados, librerías, jugueterías y quioscos.
Desde la visión del economista Sebastián Laza, el número creciente de locales comerciales vacíos y sin alquilar se produce porque los mendocinos están restringiendo su consumo, producto de sueldos atrasados que no acompañan a la inflación. “Son más los locales que cierran que los que abren”, expresó el economista.
“Los más afectados por el cóctel conformado por la caída de ventas y la presión tributaria son los negocios pequeños porque dependen mucho de la evolución de costos para continuar con su vida comercial”, explicó Alberto Minzer, presidente de la Cámara Empresaria de Comercio, Industria, Turismo y Servicios de la Ciudad (Cecitys).
Agregó que en un negocio, el alquiler se lleva en promedio del 20% de la venta y que los impuestos nacionales, provinciales y municipales se llevan el 42% de lo que se vende. “Con lo cual, sólo en alquileres e impuestos, un comercio debe destinar un 62% de su venta para el pago de esas obligaciones”, contó Minzer.
Contratos con modificaciones
Hacia el interior de los acuerdos entre propietarios y los interesados en alquilar, la desaceleración económica también se evidencia en los contratos de alquiler.
Según los consultados hay propietarios que, abstrayéndose de la situación económica, siguen exigiendo cánones altos de alquiler.
“No entienden que es un mercado dinámico de oferta y demanda y que si su negocio está más de 6 meses con el cartel de alquiler es porque está fijando un precio desorbitado”, afirmó Santiago Debé, desde el Colegio de Corredores Públicos Inmobiliarios de Mendoza.
Con una perspectiva similar, para Minzer la desaceleración económica ha establecido condiciones de reajustes casi constantes en la tarifas de los locales comerciales. “Hay contratos que establecen renovaciones cada tres meses. En otros casos fijan ajustes irrisorios que van desde el 25% anual hasta el 40%. Lamentablemente, el que alquila es rehén del propietario”, apuntó Minzer.
Sin embargo, la desaceleración también ocasiona, en algunos casos, una flexibilización de las condiciones de pago para quien alquila. “Nosotros, como inmobiliarios, tratamos de convencer a los propietarios de que es mejor bajar las pretensiones y colocar un valor que se pueda pagar antes que tener el local vacío. Con la desaceleración, algunos que alquilan realizan los pagos promediando el día 20 o tratan de pagar semanalmente para así ir regulando sus pagos”, apuntó Baeza.
Según Debé, entre el alquiler del local, la remodelación, los amoblamientos, la compra de mercadería y la tramitación de los permisos para iniciar la actividad comercial conforman un cúmulo de costos que llegan a asfixiar a los que se inician así como también son causas que explican el cierre de los locales.
Otro de los factores que incide en los altos precios de los alquileres en el microcentro, son las tendencias que fijan la telefonía celular.
“En toda la calle San Martín hay locales de las empresas de ese sector que no tienen problemas de pagar alquileres superiores a los $ 50 mil por mes. Las empresas telefónicas marcan tendencias y los precios altos se trasladan a otras arterias comerciales como Catamarca, Espejo o Buenos Aires”, remarcó Minzer.
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