Con menor repercusión que en otras provincias, Mendoza cuenta con algunos sitios que "homenajean" al expresidente.
Tras la muerte del expresidente Néstor Carlos Kirchner el 27 de octubre del 2010, la entonces presidente Cristina Fernández impulsó y alentó una oleada de "homenajes" a su difunto marido en todo el país, con la imposición del nombre de Kirchner en varios sitios, como barrios, calles, hospitales y escuelas, ya sea existentes o en obras, a la misma altura de un "prócer". Estas nomenclaturas, actualmente, están siendo más cuestionadas que nunca, principalmente tras el destape fenomenal de la corrupción en los doce años de gobierno kirchnerista.
Mendoza no fue ajena a ese fenómeno "kirchnerizante", y si bien no cuenta con edificios mediáticos como el Centro Cultural Kirchner (hoy CCK), de la ciudad de Buenos Aires, o superestructuras como el hospital El Cruce - Néstor Kirchner, de Florencio Varela, nuestra provincia también sigue rindiendo su homenaje a la emblemática y polémica figura presidencial.
El edificio más conocido que lleva el nombre de Néstor Kirchner es la nueva terminal de ómnibus de San Rafael. Inaugurada a fines de 2011, la flamante terminal se ubica en los ex terrenos ferroviarios de la ciudad y fue construida para descomprimir la antigua base de colectivos. Actualmente hay una controversia sobre la denominación del edificio, ya que se presentaron varias iniciativas en el Concejo Deliberante sanrafaelino para cambiar el nombre.
En el Gran Mendoza existen dos centros poblacionales que llevan el nombre del expresidente. Uno es un barrio humilde situado al sur del barrio La Favorita y cercano al exautódromo. Esta barriada estuvo recientemente en los medios, cuando a mediados de abril se hallaron unos huesos pertenecientes a un joven de 27 años que había sido asesinado.
El restante es un asentamiento inestable ubicado en el distrito de Luzuriaga, Maipú, en una zona donde se edifican diversos barrios. Esta pequeña villa, de formación reciente y difícil acceso, es denunciada por los vecinos de los alrededores como foco de inseguridad y escondite de delincuentes. Además, varios de sus habitantes estuvieron involucrados en intentos de usurpación de viviendas.

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