En su segunda audiencia pública, el Papa también les habló a los jóvenes
Por Elisabetta Piqué |
ROMA.- En otra señal de que busca darle un soplo de modernidad a la Iglesia Católica, el papa Francisco destacó ayer el "rol primario, fundamental" de las mujeres, al recordar que fueron ellas, según los Evangelios, las primeras en creer en la resurrección de Cristo.
"Los primeros testigos del nacimiento de Jesús son los pastores, gente simple y humilde, y las primeras testigos de la resurrección son las mujeres. ¡Y esto es lindo! ¡Es un poco la misión de las mujeres! De las mamás y de las mujeres: dar testimonio a sus hijos, a sus nietos, de que Jesús está vivo, que ha resucitado", exclamó ante más de 30.000 fieles en la Plaza San Pedro, en su segunda audiencia general.
"¡Mamás y mujeres, adelante con este testimonio!", pidió Francisco, desatando aplausos.
Con su estilo cercano a la gente, el Papa se salió más de una vez del texto preparado, creando una gran sintonía con los peregrinos. Subrayó que las mujeres "en la Iglesia y en el camino de fe, tuvieron y tienen aún hoy un rol especial en abrir las puertas al Señor, en seguirlo y en comunicar su rostro, porque la visión de fe siempre necesita de la mirada simple y profunda del amor".
"A los apóstoles y los discípulos les cuesta más creer; a las mujeres, no", señaló.
Entre los fieles había muchos argentinos con banderas y un grupo de 10.000 peregrinos venido desde Milán, encabezado por el cardenal arzobispo Angelo Scola, el gran papable del último cónclave, a quien Francisco saludó calurosamente al final de la audiencia.
Cuando llegó en el papamóvil a la Plaza, el Pontífice fue ovacionado. Hizo detener el jeep blanco todas las veces que vio que, desde la multitud, le alcanzaban bebes, que bendijo y acarició, en medio de aplausos. Hasta le firmó el yeso a una chiquita enferma.
La referencia al rol de las mujeres en la Iglesia se dio en el marco de una audiencia en la que retomó la catequesis sobre el Año de la Fe, iniciada por Benedicto XVI, y donde reflexionó sobre la importancia de la muerte y resurrección de Jesús, que son "el corazón de nuestra esperanza".
Francisco subrayó que muchas veces "se intentó oscurecer la fe en la resurrección de Jesús y también se insinuaron dudas entre los mismos creyentes".
"Un poco esa fe al agua de rosas, como decimos nosotros ¿no? No es la fe fuerte", siguió, en tono coloquial. "Esto es por superficialidad, a veces por indiferencia, ocupados por mil cosas que se consideran más importantes que la fe, o por una visión sólo horizontal de la vida", dijo.
Testigos
El Papa destacó así que, según los Evangelios, "las mujeres tuvieron un rol primario, fundamental", ya que fueron las primeras que testimoniaron la resurrección. "Las mujeres, empujadas por el amor, saben recibir el anuncio con fe: creen y, enseguida, lo transmiten, no se lo guardan para ellas", subrayó.
Sobre el final, el Papa volvió a salirse del texto e hizo un fuerte llamado a los jóvenes presentes a ser testimonios de Cristo.
"Vi que hay muchos jóvenes en la plaza: chicos y chicas. A ustedes les digo: ¡lleven adelante el testimonio de que Jesús está vivo y esto dará esperanza a este mundo un poco envejecido por las guerras, por el mal, por el pecado. ¡Adelante, jóvenes!", clamó Francisco, desencadenando una imponente ovación.
Como había hecho en su primera audiencia general, Francisco saludó a los peregrinos de diversas lenguas -incluso a los de habla castellana- en italiano, y un sacerdote tradujo sus palabras.
En la Plaza reinó en todo momento un clima eléctrico, de inmensa esperanza..


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