Nuevo responsable de seminaristas y curas
Con cambios clave destinados a dejar una huella pero intentando no "herir susceptibilidades", el pontífice hizo, entre muchas otras, dos modificaciones decisivas en el gobierno central de la Santa Sede. La más importante es la salida de escena del cardenal Mauro Piacenza, quien hasta ahora era el titular de la Congregación para el clero, el dicasterio responsable de los seminaristas y los sacerdotes de todo el mundo. El genovés de 69 años pertenecía al riñón político del polémico secretario de Estado saliente, Tarcisio Bertone, y es un discípulo del cardenal ultraconservador Giuseppe Siri, componente del ala más retrógrada dentro de la Curia Romana.
Cardenal desde el 20 de noviembre de 2010, Piacenza –que asumirá como nuevo Penitenciario Mayor, a cargo del departamento que se encarga de la administración de las indulgencias– será remplazado por el arzobispo Beniamino Stella, un reconocido diplomático de 72 años que fue, entre otras cosas, nuncio apostólico en Santo Domingo, Malta, Cuba y Colombia y hasta ayer era presidente de la Academia Eclesiástica –la escuela diplomática de la Santa Sede– y un hombre cercano a las ideas de Francisco.
Otro de los cambios destinados a dejar una huella es el remplazo, después de nueve años, del arzobispo Nikola Eterovic a cargo de la Secretaría del Sínodo de Obispos. El croata –que será el nuevo nuncio apostólico en Alemania– será sustituido por otro italiano, el arzobispo Lorenzo Baldisserri, secretario durante el cónclave que eligió a Francisco y hasta ayer número dos de la Congregación de los Obispos y secretario del Colegio de Cardenales, ex nuncio en Paraguay y Brasil, entre otros destinos, y también prelado de confianza de Bergoglio.
Los cambios son las primeras piezas que mueve Francisco de la estructura heredada del ahora Papa Emérito Benedicto XVI, después de la nominación del secretario de Estado, Pietro Parolin, el nuevo "vice" del pontífice argentino, que desde su lugar actual como nuncio en Venezuela remplazará en octubre a Bertone.
En los últimos días Francisco está, con palabras y hechos concretos, señalando un nuevo camino para el catolicismo que, según señaló, debería terminar con sus obsesiones por "los valores no negociables", como el aborto, el matrimonio homosexual y el uso de los métodos anticonceptivos. Bergoglio, a seis meses de llegar al Vaticano, ya produjo una revolución no sólo en el aspecto de la imagen de la Iglesia sino también en cuanto a los lineamientos que quiere imponer a su papado, visto como un puente hacia el futuro del catolicismo. «



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