Cumpliendo una de sus promesas de campaña, el presidente socialista impulsó una medida que encontró rechazo en amplios sectores de la sociedad. La norma vuelve a Diputados para correcciones menores y entra en vigencia.
El "mariage pour tous" fue uno de los principales caballos de batalla del presidente socialista y es considerada la reforma social más importante aprobada en el país desde los tiempos de la abolición de la pena de muerte, en 1981.
A diferencia de la Asamblea Nacional –donde la ley fue aprobada con facilidad en febrero–, en el Senado la izquierda tiene una mayoría muy pequeña y el proyecto fue perdiendo el apoyo de algunos legisladores de la gauche. Ayer, la ley pasó gracias al consenso de un grupo de parlamentarios de derecha –de Chantal Jouanno, ex ministra de Nicolás Sarkozy, entre otros– y de centro.
La norma generó mucha discusión y dividió a la sociedad francesa en dos. El 13 de enero y el 24 de marzo pasado dos imponentes manifestaciones coparon París y otras ciudades para expresar su disconformidad hacia el proyecto de ley. La derecha, la Iglesia Católica, los musulmanes y evangélicos, entre otros, forman parte de un grupo que se opone al reconocimiento jurídico de la parejas homosexuales y que ya anunció una nueva protesta contra la norma el próximo 26 de mayo.
Lejos de las polémicas, desde el gobierno festejaron la buena nueva: “Si no hay sorpresas el primer matrimonio entre homosexuales será celebrado ya en el verano”, dijo la ministra de la Familia, Dominique Bertinotti.
Justo ayer, y antes de conocerse la noticia, en Italia, el presidente de la Corte Constitucional, Franco Gallo, lanzó un llamado para que en la península se reconozcan los derechos de las parejas gay. El funcionario exhortó al Parlamento a reglamentar la materia "en los modos y tiempos oportunos" y citó una sentencia de 2010 en la que la Corte afirma que dos personas del mismo sexo deben poder obtener el "reconocimiento jurídico, con los respectivos derechos y deberes, de su unión".
En Europa, el debate sobre el matrimonio homosexual se expandió en la última década y siete países otorgaron el reconocimiento jurídico a las parejas gay, entre ellos, Portugal y España.
Otro de los países del Viejo Continente que sigue los pasos del matrimonio igualitario es Gran Bretaña: el 5 de febrero pasado la Cámara de los Comunes aprobó la norma que otorga el reconocimiento a las parejas del mismo sexo y ahora la medida pasará al aula de los Lores, para su debate y probable aprobación.
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