Francia advierte que EI podría subir la apuesta y recurrir a armas químicas

Francia advierte que EI podría subir la apuesta y recurrir a armas químicas

El premier Valls dijo que "existe el riesgo" de atentados con elementos tóxicos o bacteriológicos; hay indicios de que el grupo los habría utilizado en Siria e Irak

Por Luisa Corradini

PARÍS.- El grupo terrorista Estado Islámico (EI) se estaría preparando para utilizar armas químicas en futuros atentados, admitió ayer el gobierno francés al confirmar lo que presienten millones de europeos: la matanza del viernes pasado podría ser apenas el comienzo del horror.

"No podemos descartar nada. Lo digo con la precaución que se impone: también existe riesgo de armas químicas o bacteriológicas", afirmó el primer ministro Manuel Valls ante la Asamblea Nacional.

En su discurso para pedir a los diputados que aprueben la extensión del estado de emergencia, Valls hizo esas declaraciones refiriéndose a la insensata peligrosidad de los terroristas islámicos de EI, a cuyas filas pertenecía el comando suicida que perpetró los feroces atentados que provocaron 129 muertos.

Pocas horas después de los ataques, el boletín oficial publicó un decreto que pasó inadvertido para gran parte del país: el gobierno autorizaba a las fuerzas armadas a dotar de antídotos contra las armas químicas a los servicios de emergencia. Esa medida se justifica por "el riesgo de atentados terroristas", pero también por la inminencia de la próxima conferencia internacional sobre el clima, la COP21, que reunirá en París a decenas de jefes de Estado y de gobierno entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre.

Aun cuando el mismo Valls reconoció "carecer de informaciones precisas sobre semejante amenaza", sus declaraciones provocaron el efecto de una bomba en un país profundamente desestabilizado por la ansiedad y el miedo.

Brice Hortefeux, ministro del Interior durante la presidencia de Nicolas Sarkozy, acusó al gobierno de fomentar la angustia. Para los expertos, sin embargo, la advertencia es absolutamente apropiada.

"Hacer frente a una amenaza química presupone repensar la intervención de los dispositivos de asistencia, reorganizar los servicios de urgencia hospitalarios, etc. Todo eso termina forzosamente por llegar a la gente", explica Alain Chouet, ex responsable de la Dirección General de la Seguridad Exterior.

El principal riesgo, en todo caso, reside esencialmente en los gases neurotóxicos, que actúan por inhalación y contacto epidérmico, paralizando los músculos respiratorios y provocando rápidamente la muerte.

"Se trata esencialmente de gases a base de fósforo, como el tabún, el VX o el sarín", explica Olivier Lepick, especialista en armas químicas de la Fundación para la Investigación Estratégica. El sarín fue utilizado en 1994 y 1995 en el subte de Tokio por los miembros de secta Aum, y dejó 19 muertos y más de 5000 afectados.

El antídoto, que en poco tiempo será distribuido a los servicios de emergencias en Francia, es el sulfato de atropina, muy eficaz contra ese tipo de sustancias, a condición de que sea administrado pocos minutos después de la exposición. Hace tiempo que todos los militares franceses están dotados de una jeringa autoinyectable.

Las armas biológicas -virus, bacterias y toxinas- son mucho más difíciles de manipular y diseminar en medio de la población, lo que dificulta enormemente su utilización.

El gran interrogante es si Estado Islámico tiene en su poder algún tipo de gas neurotóxico.

"Es perfectamente posible que, a medida que ocupaban territorios, se hayan apoderado de reservas de armas químicas almacenadas por los iraquíes o, incluso, por el ejército sirio", reconoce Lepick.

Según los servicios de inteligencia estadounidenses, los responsables de EI están tan decididos a desarrollar ese tipo de armas que incluso crearon un departamento de investigación con ayuda de científicos iraquíes y sirios. Las mismas fuentes recuerdan que el grupo ya utilizó el gas mostaza en los campos de batalla de Siria e Irak. Unidades de protección del pueblo kurdo, conocidas como peshmergas, y el Observatorio Sirio de Derechos Humanos son más precisos y aseguran que los jihadistas utilizaron esos gases en la ciudad de Hassaké, en el noreste de Siria.

"Análisis preliminares efectuados en Estados Unidos sobre proyectiles disparados contra las fuerzas kurdas en Irak revelaron rastros de esos compuestos", confirma André Picot, químico del Centro Nacional de Investigación Científica. Y un informe de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas menciona el recurso a esos gases en Marea (provincia de Aleppo) e implica indirectamente a EI.

Para otros especialistas, incluso imaginando que los terroristas posean semejantes productos de la muerte, enfrentarán la dificultad de encaminarlos a Europa sin ser detectados. Y, sobre todo, tendrán que ser capaces de "militarizarlos", acondicionarlos como verdaderas armas.

"Poseer armas químicas -indica Picot- no significa forzosamente ser capaz de utilizarlas en forma eficaz."

del editor: cómo sigue. Varios expertos creen que es improbable que EI apele a estas armas si le es más fácil usar atacantes suicidas y AK47 para causar muerte y pánico.

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