Esta vez, el punto es para el Frente Cívico, ya que un pase de facturas dentro del peronismo y el jalilismo hizo caer la sesión especial prevista para ayer a la tarde, en que la oposición planeaba increpar al ministro de Gobierno. Silva concurrió a la Legislatura, pero ante la falta de quórum se retiró y denunció una campaña en su contra.
Si bien la sesión especial estaba llamada para las 18.00, a esa hora ningún diputado estaba sentado en su respectiva banca. Mientras tanto, el Interbloque como el FCyS mantenían sendas reuniones, que daban cuenta que el cónclave corría serio peligro de no comenzar. Sucede que la Alianza MIRA-Interbloque Peronista no lograba conseguir los 21 diputados mínimos para arrancar la sesión. Mientas tanto, el FCyS aguardaba en el tercer piso la resolución del conflicto interno de quien hoy detentan la conducción de la cámara. El bloque frentista mantenía contacto directo con el ministro Silva, que ni siquiera necesitó hacerse presente en el palacio legislativo.
Asimismo, la falta de números del Interbloque dio lugar a un sinnúmero de improlijidades, para arrancar con la controversial sesión. Para empezar, el presidente del cuerpo, Luis Barrionuevo, nunca dio por iniciada la sesión, ni siquiera para pedir un cuarto intermedio hasta la llegada del ministro al recinto.
Alrededor de las 18.45 y con aproximadamente 11 diputados sentados en sus bancas, el secretario Parlamentario, Lucio Montero, daba por fracasada la sesión, que nunca fue convocada y que en realidad el propio Barrionuevo tendría que haber cerrado.
Según las versiones que circulaban por los pasillos de la Legislatura provincial, los diputados faltantes serían Jorge Moreno, de la Renovación Peronista, y Carlos Rosales, del saadismo. Al parecer, la ausencia de estos legisladores se debería a las internas no resueltas en la repartija de cargos dentro de la Cámara, luego de que la eventual alianza MIRA-Interbloque Peronista le arrebatara la conducción del cuerpo al FCyS, donde estos dos sectores habrían sido los menos beneficiados.
La otra versión señala que, en realidad, el fracaso de la sesión fue una jugada del Interbloque en su conjunto, para dejar expuesto al presidente del cuerpo, por las actitudes que vino tomando también con relación a los espacios.



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