En escuelas secundarias de gestión privada y estatal, crece a ritmo alarmante la cantidad de alumnos que no promocionan y que repetirían el curso si no fuera por las medidas de excepción que aplica el Ministerio de Educación de la Provincia.
Para la especialista, el valor que se le da al conocimiento dentro de la familia y la desvalorización del rol docente son otros de los factores que ha influido en la situación actual.
“No es una situación en particular sino el resultado de todo un proceso que se da en el ámbito familiar, donde los roles están desdibujados y no se ponen límites a los jóvenes”, señaló.
En el ámbito escolar, apuntó a la desactualización del conocimiento. La sociedad se transforma rápidamente y ha sufrido en los últimos años cambios fundamentales, pero la escuela secundaria no ha sido capaz de adaptarse a los nuevos tiempos: “es aburrida y sigue con métodos del siglo XIX; lo que los chicos aprenden en la escuela no les sirve para estos tiempos”, reflexionó Besín. “Mis hijos tienen docentes que también fueron docentes míos; y aunque sean excelentes profesores, no podemos tener en las aulas docentes formados con los modelos de otro siglo”, ejemplificó.
Además de problemas salariales, para Besín está la cuestión del sistema de perfeccionamiento docente: “la junta calificadora no computa a partir de una cantidad de capacitaciones, con lo que se desalienta al docente para que prosiga capacitándose. En cambio, en otros países, como en Chile, al docente se le paga por capacitarse”.
Para Besín, el problema es fundamentalmente social. “¿Qué valorización se le da al estudio si tenemos un jugador de fútbol que gana treinta millones de euros y un docente no llega a cuatro mil pesos?”, se preguntó.
“Vivimos la ‘ahoridad’, el ahora, el ya; cualquiera ganará más que si estudiaste. Todo esto está en la cabeza de los chicos, que dicen para qué estudiar”, explicó. No es causal –subrayó- que todos los años baje la matrícula en las universidades.
Tampoco ha ayudado a mejorar la calidad educativa el aumento de las facilidades para promover, estimó la psicóloga. Hace 25 años, había tres turnos para rendir. Hoy son seis turnos por año y aún así, los resultados son pobrísimos. “Nosotros aprobábamos con 7; ahora pasan con tres materias previas y los alumnos no van a rendir”, añadió.
Al hablar sobre cómo cambiar este negro panorama, Besín volvió a resaltar el papel de los adultos, “que deben volver a ocupar el rol de adultos”. Los padres deben ser padres y no amigos de sus hijos, opinó.
“Hoy tenemos adolescentes huérfanos de padres vivos; los padres no están. Además, hay una crisis de autoridad en la familia, en la escuela, en la sociedad, en el Gobierno”, explicó.
Por otro lado, “faltan políticas públicas para los jóvenes”, señaló para resaltar que esta cuestión está ausente en las plataformas de los partidos políticos. “Los chicos no tienen espacios. ¿Quién los llama para pedirles ideas, quién les da espacios?”, se preguntó.
Besín sostuvo que se debe posibilitar la incorporación de los jóvenes al mundo de la política, donde pueden hacer aportes importantes para cambiar esta realidad.
La calidad educativa, subrayó luego ante otra pregunta, “pasa por un modelo que le permita al joven vivir en la sociedad que le toca vivir; no son los contenidos obsoletos”, aclaró.
Respecto de la situación que se vive en Jujuy, observó que “es un fracaso del sistema; no se debe echar la culpa al alumno. Hay que pensar en un nuevo sistema, en escuelas con salidas laborales. Hay que darles a los jóvenes una educación con salida laboral que les posibilite después solventar sus estudios”, apreció.
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