De acuerdo con un trabajo que elaboró el Instituto Argentino de Análisis Fiscal, las jurisdicciones más competitivas son la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, seguida por Río Negro y La Pampa.
“La competitividad puede definirse como el conjunto de factores, instituciones y políticos que determinan el nivel de productividad de una región y sus posibilidades de alcanzar el crecimiento sostenido en el mediano y largo plazo”, define el informe. Justamente estas características son cada vez más tenidas en cuenta por los empresarios cuando localizan alguna de las actividades.
“Cada vez se mira más el entorno en el que se van a desarrollar los negocios. Nosotros tenemos varias localizaciones en el interior y muchas veces, la viabilidad o no de ellas, tiene que ver con los entornos institucionales en los que se mueven. Hay lugares donde cambian las reglas de juego continuamente, por ejemplo, con las tasas municipales. Y eso afecta”, dice un importante industrial autopartista que prefiere no ser nombrado.
“En general, este concepto tiene una dimensión nacional, sin embargo es cada vez mayor la atención que el enfoque regional de la competitividad tiene entre académicos, empresarios y entidades gubernamentales; especialmente en países federales con características geográficas y económicas tan dispares como las de la Argentina -dice el trabajo del Iaraf.”
Según el Índice de Competitividad de Gobiernos Subnacionales Iaraf (Icgs Iaraf), que varía entre un mínimo de cero y un máximo de uno, CABA es la jurisdicción más competitiva, seguida de Río Negro (0,619), La Pampa (0,611), San Luis (0,607) y Córdoba (0,585). En el extremo opuesto, las jurisdicciones menos competitivas según este indicador son Formosa (0,39), Jujuy (0,435), Santiago del Estero (0,449) y Chaco (0,45).
La media de la distribución se encuentra en 0,538 punto. Alrededor de esta posición se encuentran las jurisdicciones de San Juan (0,528), Tierra del Fuego (0,538) y Mendoza (0,543).
Mucha diversidad
El indicador, que está compuesto por siete subíndices -finanzas, gasto público, política tributaria y de ingresos, gobierno eficiente y eficaz, infraestructura básica, económica y social, salud y educación- muestra mucha diversidad entre los diferentes distritos.
La ciudad es la que lidera la mayoría de los indicadores. En el que luce más retrasado (21 entre 24) es el que mide el gasto público, un capítulo del trabajo que mide si entre las prioridades de los gobiernos está directa o indirectamente la formación de recursos humanos y acumulación de capital. Ese item lo encabeza San Luis, seguida por La Pampa y Formosa. Las peores notas las sacó Buenos Aires, seguida por Neuquén y La Rioja.
Respecto de la infraestructura, la mejor nota la obtuvo Río Negro. En segundo lugar está Tierra del Fuego y le siguen Santa Cruz y La Pampa. Al final del ranking se ubicaron San Juan, Buenos Aires y Santiago del Estero. “Con la excepción de CABA, las jurisdicciones más competitivas tienen como denominador común una densidad poblacional relativamente baja, que facilita de alguna manera la buena performance de sus gobiernos en cuestiones de competitividad, especialmente aquellos vinculados a infraestructura social y económica”, concluye el documento.
Está claro que para que un país o región sea competitiva, sus empresas deben ser competitivas. Lo que no está claro es que todas las empresas tengan incentivos para serlo.
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