El año pasado, el enfrentamiento parecía irreconciliable. Oscar Lizardía asumió como presidente de la Federación y los opositores bajaron su lista con fuertes críticas. Hoy, los disidentes se reintegran a la entidad "para pelearla desde adentro".
Los meses pasaron, la polémica se fue diluyendo y las posiciones se acercaron. Hoy, los opositores más visibles a la conducción oficial (Walter Vega, de Barrio AOMA; César González, de Amparo Castro; y José Grandi, actualmente en barrio Bancario I) volvieron a formar parte del consejo de delegados de la Federación madre. Entonces, la distancia que meses atrás parecía imposible de acortar, hoy ya no existe.
Aunque mantienen ciertas diferencias de criterio con la comisión directiva, hubo dos razones fundamentales para destrabar el retorno: por un lado, las gestiones que Lizardía realizó en persona para limar asperezas; por otro, "habernos dado cuenta de que la única manera de pelearla y de hacernos escuchar es hacerlo desde adentro", según confió a este Diario uno de los recién regresados a las filas de la entidad.
Junto a Vega, González y Grandi, se produjo el retorno de los representantes de Villa Aurora, que también habían formado parte de la oposición. Ellos se sumaron a Stella Morey (Sarmiento), que pese a haber mantenido siempre una visión crítica de la conducción, nunca dejó de participar de la Federación. "Hoy, el único que está afuera es José Quintero", dicen unos y otros, en referencia al ex presidente de la Federación.
Los opositores valoran las señales enviadas por Lizardía, aunque por lo bajo desconfían de las intenciones de otros miembros de la comisión directiva. "Hay gente que en su momento nos traicionó a nosotros, y que cuando puedan también lo van a traicionar a él", desliza una de las voces. No da nombres, pero asegura que "Lizardía mismo se ha dado cuenta de muchas cosas".
Como un extraño cambio de rol, hoy uno de los (ex) disidentes siente que deberá esforzarse para proteger la figura del presidente. Y no de las críticas opositoras, sino de posibles "enemigos internos". El retornado aseguró estar "decididos a apoyarlo hasta que termine su gestión. Somos reglamentaristas, como lo hemos sido siempre, y eso es lo que corresponde. Lizardía no usurpó ningún puesto, ni nada por el estilo. Fue elegido en regla, más allá de que nosotros hayamos bajado la lista cuando vimos la manera en la que el Municipio estaba jugando a favor de ellos".
Y dejó en claro que el acercamiento no significa una postura uniforme, ni que los ex disidentes ya formen parte de la nueva conducción. "Nos sumamos al consejo de delegados, pero no nos vamos a reunir en forma conjunta con la comisión directiva. En su momento, habíamos reclamado que se abriera el registro de socios y que se armara el consejo de delegados como marca el estatuto. Esas condiciones se cumplieron y entonces volvimos para pelearla desde adentro", aclaró uno de los dirigentes barriales.
Para Lizardía, "hasta ahora todo ha sido positivo. Ellos se han integrado lo más bien, y están como delegados. Aunque la comisión directiva se reunirá por un lado y los delegados por otro, al cabo de cada encuentro ellos traerán sus inquietudes para poder analizarlas". El presidente se muestra satisfecho porque "hoy, de las 43 sociedades de fomento y juntas vecinales que hay en la ciudad, la mayoría están representadas en la Federación y hay 33 que están con las cuotas al día".
El titular del organismo enumeró también diversas obras que se fueron concretando en distintas sociedades de fomento: el techo para Alberdi, 100 plantas que en el marco del Bicentenario se plantarán en ese mismo sector de la comunidad, las mejoras en la plaza Evita, las máquinas trabajando en el Tiro Federal, y dos proyectos a punto de aprobarse para Luciano Fortabat y Villa Mailín. "Las cosas van saliendo", dijo con satisfacción Lizardía.
Uno de los puntos que los disidentes pretenden modificar es la desigualdad de trato que ven de parte del Ejecutivo hacia las distintas sociedades de fomento. "Pasa con la coparticipación de la soja, pasa con los subsidios que larga la Municipalidad, y pasa con todo. A los que están más cerca de Eseverri, les dan. Y a nosotros, no. Son fondos de la gente y no deberían ser manejados de acuerdo con las simpatías o afinidades políticas de cada uno. Lo que hay que evaluar es cuáles son las necesidades más urgentes", introdujo otra voz.
Con el regreso de los disidentes a la Federación, la puja interbarrial por los fondos parece ser el tema más álgido que, de aquí en más, tendrán los debates fomentistas. Pero, a diferencia de los meses anteriores, cuando la oposición miraba desde afuera las decisiones oficiales, las discusiones que se generen tendrán a todas las voces en la misma mesa.
Comentá la nota