En el predio municipal, más de un centenar de personas disfrutaron de ricas empanadas, música, danza y además continuaron la tradición de encender el fuego en honor a los santos apóstoles. También en Médano de Oro hubo otra fogata que disfrutaron los vecinos.
En un santiamén la parva de ramas que estaba acumulada en el centro del predio municipal de Rastreador Calivar antes de Libertador, comenzó a arder. El fuego creció hasta iluminar la noche sanjuanina y generó el cálido aplauso del público y el grito de ¡Viva San Pedro y San Pablo!. Todos no perdieron el momento de acercarse para fotografiar el hecho pero luego debieron retroceder alejado por el intenso calor de las llamas.
Así se vivió, el encendido de la fogata en honor a los apóstoles que se convirtió en una tradición bien sanjuanina, aunque con los años se fue perdiendo y hoy el municipio de Rivadavia quiere mantener.
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