Los actuales dueños de la casa en la que vivió el Papa durante su infancia abrieron sus puertas y hasta contaron las reformas que hicieron. Su hermana sacó el pasaporte, aunque por ahora no viaja. Y apareció una novia de la infancia.
Florencia Halfon-Laksman
Hace 30 años que nos mudamos a esta casa. Una vez que nos instalamos, nos enteramos de que acá había vivido de chico Jorge Bergoglio", dijo a Tiempo Argentino Marta Romano, quien, junto con su esposo Arturo Blanco y sus hijos, Fernando y Paola, entraron en 1983 a ese inmueble de la calle Membrillar, en pleno barrio porteño de Flores. Según relató esta familia, fue allí donde el hoy papa Francisco vivió desde su nacimiento, en diciembre de 1936.
Desde el miércoles por la tarde, cuando se conoció la elección en la Santa Sede, Flores se llenó de periodistas. Los familiares del ex cardenal, todos los que alguna vez conocieron a alguno de ellos y hasta los propios vecinos de la infancia coparon las pantallas de televisión, los audios de radio y las páginas de los diarios, para contar una o varias anécdotas que los unieran al ahora Sumo Pontífice.
Uno de los familiares que habló fue su primo, Hugo Bergoglio: "Ha sido una emoción muy grande y un impacto. Nosotros no somos muchos, somos pocos de familia. Yo tengo cinco hijos. Estamos contentos", dijo. También habló la hermana menor del Papa, María Elena, quien ya hizo los trámites para renovar su pasaporte, pero advirtió: "Ahora no voy a viajar."
Marta Romano retomó el relato sobre la adquisición de "la ex casa del Papa" y exclamó: "Nos la había vendido una familia judía, fijate vos." Arturo reforzó: "Lo particular que tiene es el patio. Pero antes la cocina era abierta y ahora de ella sólo quedan las ventanas y la escalera que da a la terraza."
Ambos coinciden en la "enorme alegría" que les produjo la noticia de la elección de Bergoglio como el nuevo Papa, y Arturo explicó: "Es un hombre muy culto, alguien que oye, y que, además, ha mantenido conversaciones con todos." Una estampita de la Virgen de Luján se ubica en el garaje, como una antesala al hogar de los Blanco. El otro símbolo religioso que tiene la familia puede verse en una esquina de la cocina, donde cuelga un cuadro con un dibujo de Cristo: "Yo soy el camino", reza.
Arturo y Marta aseguran que sus hijos iban al mismo colegio que Francisco, Nuestra Señora de la Misericordia, muchos años después, claro. De hecho, las monjas recuerdan hoy cómo él siempre se acercaba a tomar el té con ellas. "Y la misma hermana que fue maestra de mi hija había sido maestra de Bergoglio", celebra Marta. Arturo completa: "Se llamaba Ercilia. Seguro que en ese colegio los impulsaban en las creencias religiosas. Eso le debe haber influido."
La dueña de casa, además, revela orgullosa: "Mi hija fue la mejor alumna, el mejor promedio, todo. La invitaban a todas las actividades especiales. Se ve que la querían sacar monja." «
"me dijo que si no me casaba con él se hacía cura"
"Qué bárbaras las cosas que contó la vecina", analizaban ayer casi a dúo Arturo y Marta, los dueños de la casa en la que aseguran que vivió durante su infancia el ex arzobispo de Buenos Aires.
Se refirieron así a Amalia, una señora que, en una única intervención mediática ayer por la mañana –después se negó en reiteradas oportunidades a hablar con la prensa–, aseguró haber mantenido un noviazgo infantil con Jorge Bergoglio, desde ayer Francisco, el Papa: "Cuando éramos jóvenes, él me escribió una carta y yo no le respondí. Yo lo que quería era que desapareciera del mapa. Mi papá me dio una paliza porque yo me atrevía a recibir la cartita de un muchacho. Me había dibujado una casita, que tenía techo rojo, blanca, y abajo decía: 'Esta es la casita que te voy a comprar cuando nos casemos'."
Amalia sostuvo ante la prensa que nunca volvió a hablar con Francisco, porque los padres de ella "hicieron todo lo posible" por separarlos.
Pero la frase más contundente de la señora Amalia fue la siguiente: "Jorge me dijo que si no me casaba con él, se hacía cura." Y sobre el final agregó: "Cuando lo vi por la televisión, me puse de pie y le dije: 'Jorge, te abrazo, por el cariño de toda una vida'."

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