Las abogadas de la mujer presuntamente estafada revelaron la trama: de un total por alimentos, Riojanos sólo le pagaba el 30 por ciento. Flamini llegó rodeado de misterio al juzgado, se abstuvo de declarar y se fue escapando de la prensa.
Ayer, antes de las 9.00, hora que estaba previsto el inicio de la audiencia Gustavo Flamini llegó en medio de misteriosas maniobras para evitar el contacto con la prensa.
Las abogadas querellantes, Valeria Ovelar y Analuz Moyano puntualizaron que en 1999 Rosa Carrizo y su pareja, chofer de la empresa de colectivos, realizaron un acta acuerdo por la cuota alimentaria ante el Ministerio Público y en 2001 realizaron la homologación.
Según las letradas la señora dijo que la empresa pagaba regularmente el tema de los alimentos, “pero no el monto, ya que lo que pagaba no se correspondía con el 30 por ciento que se había acordado”.
En los pasillos del edificio de los Juzgados de Instrucción hubo comentarios desfavorables al empresario del transporte, sosteniendo que no debería mantener esa actitud con una persona humilde como la señora Rosa Carrizo, lo que fue respaldado por las abogadas de la mujer.
Por su parte el abogado de Flamini, Ricardo Ruarte descalificó el tema y dijo que “no hubo ninguna estafa”.
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