En su primera misa, Francisco improvisó la homilía en italiano. En la misma situación, Benedicto XVI leyó varias páginas en latín.
Jorge Sainz
Los primeros pasos del Papa Francisco en Roma han sorprendido casi tanto como su elección. Francisco inició el jueves su pontificado con gestos atípicos: paró en su hotel de Roma y pagó la factura de su propio bolsillo, y luego en su primera misa llamó a todos los fieles a la reconstrucción de la Iglesia a través de mensajes cortos, gráficos y sencillos.
El primer Pontífice latinoamericano y jesuita de la historia, el ya ex cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, no usó el papamóvil en todo el día y se desplazó en un coche privado del Vaticano sin hacer demasiado ruido. Luego, cuando se acercó a la residencia que lo alojó durante los días previos al cónclave a pagar la cuenta "saludó a todo el personal, uno por uno", destacó el reverendo Pawel Rytel-Andrianek, quien vive en el mismo hotel y da clases en la cercana Pontificia Universidad de la Santa Cruz.
Más tarde, el Papa ofició su primera misa como Pontífice ante los 114 cardenales que el día anterior le confiaron la silla de Pedro en un momento especialmente complejo para la Iglesia Católica. Francisco improvisó la homilía en italiano, lo que marcó una enorme diferencia con el texto de tres folios en latín que leyó Benedicto XVI hace ocho años en esa misma misa.
La Santa Sede informó que Francisco habló por teléfono con su predecesor y Papa emérito Benedicto XVI pero aclaró que no lo visitaría el jueves –como habían dicho algunos cardenales la víspera– y probablemente tampoco el viernes. El Vaticano precisó que el inédito encuentro entre dos papas vivos tendrá lugar en los próximos días.
Francisco fue elegido el miércoles en cinco votaciones y apenas dos días de cónclave. Los cardenales electores hicieron añicos las apuestas y con más rapidez de lo previsto se inclinaron por el jesuita argentino. Sin querer faltar al juramento de respetar el secreto del cónclave, algunos cardenales recordaron las lágrimas de emoción cuando Bergoglio alcanzó los 77 votos necesarios.
En sus primeras palabras ante las 100 mil personas que lo vitoreaban en la plaza de San Pedro, Francisco pidió a los fieles que recen por él y en un gesto sin precedentes solicitó la bendición del pueblo y se agachó en señal de sumisión. "Por supuesto, nos llevamos todos una sorpresa, debo decir que también yo, que no lo esperaba", admitió el vocero de la Sante Sede, Federico Lombardi. "Nos impresionó por muchos aspectos nuevos: el origen, el nombre elegido, el estilo con el que se presentó, la manera de hablar, así como los gestos", añadió.
Con esa impronta, Francisco deberá enfrentar un legado difícil. La renuncia de Benedicto XVI, la primera de un papa en 600 años, parece haber sacudido los cimientos de la Iglesia. Las finanzas de la Santa Sede y en particular de la banca vaticana han quedado en entredicho por supuestas acusaciones de corrupción. Este asunto, unido al famoso caso Vatileaks, el informe redactado por tres cardenales sobre la fuga de documentos confidenciales sobre el Vaticano, ha cuestionado el propio funcionamiento de la curia. Todos retos que el nuevo Papa deberá asumir desde hoy. «



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