Ya no es segundo de la Departamental Azul, un lugar donde tenía ascendente sobre muchos jefes y tropa en Olavarría. Se cree que desde ahora cambia el mapa interno de la región. Fittipaldi es autor de una frase imborrable: "el delito sube, baja y se desplaza".
Fittipaldi ganó influencia aquí como jefe de la Policía Distrital de Olavarría, un cargo donde dejó logros concretos: cortó de cuajo con el delito de cuatrerismo que asolaba los campos de la zona y hasta se cruzó públicamente y vía faxes con las máximas autoridades de Coopelectric, para decirles sin pelos en la lengua lo que pensaba del robo de cables.
Desde allí colocó a oficiales en puestos estratégicos, una capacidad que no perdió ni siquiera cuando fue reemplazado por Mateo Barragán, y fue el segundo hombre (y el que conocía el paño regional) en la Departamental Azul, detrás del propio Barragán, de Gustavo Kuznier y ahora de Gustavo Carreiras.
Ese conocimiento de la región lo hizo necesario, pero lo estancó durante tres o cuatro mandatos: los jefes departamentales pasaban por Azul, eran ascendidos y "Fitti" (como se dejaba llamar incluso por la prensa) quedaba congelado.
Ahora le llegó el ascenso, a Tres Arroyos, donde controlará esa ciudad además de las distritales de Coronel Dorrego y Gonzales Chaves, y los balnearios de Claromecó, Reta y Oriente, entre otros puntos.
Con todo, será recordado por periodistas y funcionarios políticos por una frase antológica con la que salió del paso en una de las típicas oleadas delictivas que de tanto en tanto arrecifan en la Ciudad: "esto suele pasar, son rachas temporales, porque el delito sube, baja y se desplaza", dijo aquella vez, con su característica cara de distracción, que nunca denotaba todo lo que pasaba por su cabeza.
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