Fue durante la primera jornada del debate por el crimen del sargento Aigo.
Sucede que para el fiscal Manuel González, existen sobradas pruebas de lo que entiende fueron “afirmaciones inverosímiles” de Juan Marcos Fernández, quien en primer lugar dijo no conocer a los dos prófugos y luego admitió tener relación con uno de ellos –Jorge Salazar Oporto- a quien conocía como “Juan Carlos” y su mujer Mariana, pero de los cuales no se sabe su apellido ni mayores datos.
Tanto la querella a cargo de los abogados Gustavo Lucero y Saúl Castañeda como la fiscalía, aseguraron que tienen sobradas pruebas y testigos para demostrar que los imputados incurrieron en el delito de falso testimonio y encubrimiento en concurso real.
Entre los principales testigos de la parte acusadora se encontró el oficial Pedro Guerrero, compañero del sargento ayudante José Aigo la noche del crimen, el 7 de marzo de 2012 en Pilo Lil.
A la hora de prestar testimonio, Guerrero aseguró que su intuición, experiencia y “olfato” de policía, le hicieron darse cuenta de que “los tres que viajaban en la camioneta se conocían”, a pesar de que luego de los disparos y mientras se dirigían hacia Junín de los Andes, Fernández aseguró no conocerlos. Además, afirmó que Juan Marcos Fernández, “no hizo caso a la orden de quedarse quieto, se movía y distraía”.
Un dato que fue demostrado durante el juicio por el policía, que lo describió como “clave”, fue “no haber escuchado a Salazar Oporto cargar su pistola” antes de dispararle a su compañero. Otra cuestión que no pasó desapercibida fue que según se vio en el video de la filmación de la declaración testimonial que se le realizó a Juan Marcos Fernández, el 8 de marzo de 2012, la descripción de lo que pasó esa madrugada coincide en líneas generales con lo dicho por el uniformado.
Hoy será el turno del resto de los testigos de la fiscalía y la querella.

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