La fiscala Ana Laura Ruffini pidió ayer la pena de 6 años de prisión para Jorge Ariel Martínez, sindicado como el organizador del robo de animales en Quemú Quemú, y 4 años para el resto de los involucrados: Saturnino Coronil Vera (peón que entregó los vacunos), Héctor Reeb (datero y conductor de uno de los camiones) y Mauricio Pérez (transportista). La lectura de sentencia tendrá lugar el próximo 4 de julio a las 12 horas.
La audiencia que se extendió por más de cinco horas contó con las “exaltadas” declaraciones de dos de los acusados, quienes atacaron a la fiscala y dieron lugar también a que se eleven actuaciones a la Justicia Federal, luego de que Martínez se definiera como expropietario de varios cabarés (ver recuadro).
Coronil Vera, Pérez y Reeb fueron acusados como coautores de “abigeato agravado, por participar en el hecho una persona que se dedica a la crianza, cuidado, faena, elaboración, comercialización o transporte de ganado, y por la participación de múltiples actores”. Mientras que a Martínez se le achacó la misma figura penal por los 79 animales descubiertos cuando eran trasladados en los dos camiones, y también pidió que se lo condene por “encubrimiento” a raíz del hallazgo de otros 39 animales en el campo que alquilaba en cercanías de Monte Nievas, que pertenecían al mismo damnificado, Juan Manuel Azumendi.
En el inicio de la audiencia, se escucharon a cuatro testigos. El primero de ellos fue un productor rural de apellido Otaviano, con quien Martínez pautó de palabra la compra de animales y para ello se tramitó una guía, pero finalmente el negocio no se concretó. El relato dejó en el aire la sospecha que esa guía que fue anulada días más tarde- podría haber sido utilizada para que Martínez genere marcas para su hacienda.
Luego declararon tres personas convocadas por la defensa de Héctor Reeb, quienes afirmaron que el remisero es una persona “de trabajo”, mientras que uno de ellos también trató de ensuciar a Coronil Vera con supuestos robos de combustible y agroquímicos, todas afirmaciones de “dichos de otras personas”.
Al finalizar las declaraciones y el detalle de carga probatoria, las defensas de Martínez y Reeb propusieron un careo con el paraguayo Coronil Vera, instancia a la cual el expeón de Azumendi se negó.
Alegatos
La fiscala Ana Laura Ruffini hizo un relato de los episodios previos y posteriores al 9 de junio de 2001 y dio por probados los hechos, para luego hacer referencia a cada uno de los autores.
Valoró la confesión del peón Saturnino Coronil Vera, la que destacó como “sincera, extensa y detallada”, pero también remarcó que fue coincidente con todos los elementos de prueba reunidos. “Este fue un plan pergeñado con anticipación”, aseguró la titular del MPF y para ello recordó el intenso cruce de llamadas entre Martínez, Reeb y Coronil Vera, desde el 23 de marzo de 2011, situación que dejó las sospechas sobre la misma maniobra cometida con los 39 animales hallados en el campo de Martínez.
Insistió en que Coronil Vera podría haberse dejado llevar por los consejos de Reeb y Martínez para robar la hacienda, en el marco de sus molestias con Azumendi. Recordó que el peón podía salir del campo una vez cada dos meses y su patrón le había prohibido hacerlo también en el cumpleaños de su hija, mientras que calificó como “una miseria” los 1.800 pesos que le pagaba a cada empleado, manifestación que hizo con los recibos en la mano.
Sobre el camionero Pérez, señaló que no existían motivos para que, como transportista, desconociera que trasladaba algo ilegal, en horas de la noche y sin guía. Aunque no pudo confirmar si existió algún tipo de remuneración extra en el negocio para el propio Pérez.
A Reeb lo ubicó como el “datero” y quien más contacto tenía con Martínez y desestimó su estrategia de defensiva, aunque tampoco se le pudo comprobar qué ganancia sacó en el negocio ilegal, más allá del viaje en camión que realizó.
Mientras que a Martínez lo sindicó como la persona que “pensó todo” y desestimó que hubiera sido engañado por el peón, a quien dijo haberle comprado la hacienda, cuando en realidad le entregó 10.000 pesos en efectivo y un cheque de 30.000 pesos, por dos jaulas que por entonces valían 275.000 pesos.
Defensas
El abogado Armando Agüero, defensor de Coronil Vera y Pérez, destacó la declaración espontánea del peón y aclaró que no hizo de “buchón” porque se autoincriminó. Remarcó que no hubo daño para el damnificado por la recuperación de los vacunos y pidió que la pena se ajuste a los 4 años por tratarse de una persona confesa.
En cuanto al camionero, observó que a pesar de su declaración- nunca se declaró culpable porque señaló que lo contrataron para hacer un viaje y desconocía la maniobra. “Muy tonto tiene que ser si pone su camión con rastreo satelital para hacer un robo”, señaló el letrado.
También aclaró que transportar sin guías en trayectos cortos no es una situación ilegal, sino una infracción, y además es de costumbre en los transportistas de la zona. Mientras, recordó que Coronil Vera nunca apuntó a Pérez porque no lo conocía y no existió un tráfico de llamadas con Reeb y Martínez. Pidió la absolución para su defendido.
Por su parte, los defensores de Reeb y Martínez, Guillermo Allasia y Raúl Quiroga, respectivamente, trataron de aliviar la situación de los acusados atacando la falta de carga probatoria de la Fiscalía y achacándole a Saturnino Coronil Vera un relato armado, cuando en realidad trataba de vender animales que él había robado.
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