La Fiscalía Federal de Santa Rosa, a cargo de Marta Odasso, le pidió el jueves de la semana pasada al juez federal que concrete una inspección en el cabaré “La Chicho Show”, de Macachín, luego de las revelaciones que hizo una persona que trabajó en el lugar respecto de algunos indicios que permiten sospechar que ese lugar es núcleo del funcionamiento de una red de trata de personas.
Hasta ayer no fue posible confirmar si el Juzgado Federal, a cargo de Pedro Zabala, ordenó efectivamente ese procedimiento, y en ese caso cuáles fueron los resultados.
La inspección se ordenó en el marco de una causa que ya hay iniciada desde el año pasado para saber si existen actividades delictivas vinculadas con ese cabaré, cuyas conexiones políticas también han sido reveladas periodísticamente por El Diario en las últimas semanas.
El planteo de la fiscal Odasso va en el mismo sentido que el interés que había puesto de manifiesto el fiscal de Asistencia en Secuestros Extorsivos y Trata de Personas, Marcelo Colombo.
Tal como informó El Diario en su edición de ayer, a partir del testimonio que dio una persona que trabajó en el cabaré “La Chicho Show” -Raúl Lobo-, el funcionario nacional habría solicitado conocer otros detalles y aspectos relacionados con el caso, incluyendo expedientes y documentación referida al hecho.
Además de las revelaciones de Lobo, que contó cómo su mujer fue sometida a ejercer la prostitución, uno de los propietarios del local nocturno -Daniel De Lucca- hizo declaraciones públicas en las que admitió parte del modus operandi de su organización.
La semana pasada, Lobo puso en el centro de la escena a “La Chicho Show” al denunciar a El Diario su caso particular. Poco después, Daniel De Lucca mantuvo una entrevista con El Diario y confirmó que reclutaba “alternadoras” en Tucumán y se jactó de sus “conexiones” en Brasil y Paraguay.
Lobo contó que llegó con su mujer desde Tucumán el 22 de enero de 2006. Ella terminó prostituyéndose en “La Chicho Show”. Dijo que recién cinco años y medio después está en condiciones de contar lo que ocurrió.
A las mujeres reclutadas en el cabaré “primero las llevaban a laburar como empleadas domésticas en la casa del gordo De Lucca. Las comenzaban a chamuyar de cuánta plata necesitaban, de qué problemas tenían sus familias, en este caso, por ejemplo, de las chicas que venían desde Paraguay. Entonces, capaz que les hacían un giro de 2.000 ó 3.000 pesos y de esta manera las mantenían endeudadas para que no se puedan ir y para que en un momento tengan que pagar esta deuda, el dinero no les alcance y las terminan prostituyendo”.
Dijo: “El Turco Julián (Green) es el que más les hace la cabeza (sic). Este tipo es un hombre grande, que ya está jubilado y que vive en el cabaré... Creo que le pagan unos 1.000 pesos, más lo de la jubilación, y con eso lo mantienen contento. Yo por lo menos conozco los casos de unas quince o veinte mujeres”.
“Hasta que yo tuve conocimiento (a las chicas les pagaban), el seis por ciento de la recaudación, creo que antes era un poco más. Estos tipos no tienen alma, incluso un día me obligaron a hacer una conexión de electricidad clandestina para robarle energía a la Cooperativa. Incluso, yo luego le dije esto a la gente de la Cooperativa”, agregó.
Insistió en que “el que maneja todo es Edmundo Blas, el dueño es De Lucca, pero no hay nada a nombre de él. Y ahora se metió este Otero, que es el que maneja todo en nombre de Blas”.
Entre otras cosas, luego De Lucca contó: “Yo iba a buscar mujeres a Tucumán para ser alternadoras. Yo tengo muchas conexiones en Brasil, Paraguay, Tucumán...”.
“A ninguna traje engañada, todas venían a trabajar, ninguna engañada, no tengo necesidad. Porque lo primero que se hace es llevarla a fichar a la comisaría y a hacer la libreta de sanidad... Yo no engañaba a nadie. Yo tengo una reputación, hace ocho años que estoy, no jodo a nadie”, dijo
Se jactó, además, en diálogo con El Diario: “Tengo conexiones de gente que tiene chicas que trabajan. Iba y traía, pero como corresponde, pero no engañaba...”.
De Lucca también reveló: “Hacíamos los trámites en Migraciones de Santa Rosa. No necesitábamos abogadas ni nada. Toda la movida y los trámites, a la Federal, Migraciones, se dedicaba un remisero. Un remisero era el encargado; yo lo llamaba y él las llevaba... Como a fichar, o a la libreta. Ninguna chica vino involuntariamente. Porque si no la chica va y habla en la Policía, que vino engañada y todo eso... Aparte, venía la Policía semanalmente a verificar las libretas. Cómo después de tantos años, ahora (la mujer de Lobo) está arrepentida...”.
El fiscal Colombo destacó que “en La Pampa se ha tomado verdadera conciencia de la situación, especialmente en Santa Rosa, donde se han derogado algunas ordenanzas que de un modo encubierto habilitaban la posibilidad de que funcionen prostíbulos. Hay una ley nacional y una convención internacional que así lo prohíbe, por lo que aquí hay una buena muestra de que se ha tratado el problema desde todos los frentes”.

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