Las fiscales y el querellante habían pedido cadena perpetua para Blanco, quien ayer recuperó la libertad porque fue absuelto.
En la noche del martes, la Cámara del Crimen de Segunda Nominación decidió exculpar por el beneficio de la duda a “El Porteño”, para quien la querella y las fiscales habían solicitado en sus respectivos alegatos que lo condenaran a prisión perpetua por homicidio doblemente calificado, es decir, alevosía y criminis causa.
En la hipótesis de ambas partes, Blanco tenía motivos personales y económicos para ultimar al trabajador, pues supuestamente su esposa habría mantenido una relación sentimental con la víctima y le habrían debido dinero de un préstamo que les había dado.
Sin embargo, en el transcurso del extenso debate no habrían quedado acreditados esos presupuestos ni tampoco hubo quien lo pudiera situar a Blanco, en la madrugada del 31 de enero de 2010, en el inmueble donde se produjo el hecho de sangre, en la calle 111 del barrio Ampliación Borges, más allá de que fueran vecinos.
En cambio, Ariel Mansilla recibió una pena de 15 años de prisión, puesto que había admitido en una de sus declaraciones indagatorias, que “se había mandado una macana y que había matado a una persona”.
En esa oportunidad, le entregó a su primo Ramón “Choco” Silva un arma blanca que se habría empleado para consumar el brutal crimen, pues Calderón presentaba 40 heridas punzo cortantes en distintas partes del cuerpo.
Silva también fue enjuiciado, pero si bien le cabía responsabilidad penal por encubrimiento agravado, por ser pariente de “Arielito” Mansilla le cabe la excusa absolutoria.
En cuanto a la situación de éste último, los magistrados aclararon que no se lo pudo condenar a prisión perpetua por haber sido menor de edad cuando ocurrió el hecho que lo mantendrá preso.
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