El gobierno griego presentó ayer en el Parlamento una nueva ley fiscal que pretende simplificar el sistema y combatir la evasión fiscal. La iniciativa prevé un aumento de la recaudación en unos 2500 millones de euros anuales, como exigen los acreedores internacionales.
Con la medida se incrementará la presión fiscal sobre los autónomos así como sobre los agricultores, a quienes se elimina cualquier tipo de exención fiscal y pasarán a cotizar como autónomos. El impuesto sobre los beneficios empresariales se elevará, pero, en cambio, los impuestos sobre dividendos repartidos se reducen considerablemente. Asimismo, se reducirá el impuestos sobre las rentas derivadas de propiedades.
El primer ministro griego, Antonis Samaras, advirtió contra relajar los esfuerzos de reforma en el país. Fue tras la liberación del tramo de ayudas a Grecia. “Los laureles frescos huelen muy bien, pero se secan rápido”, dijo ayer en el marco de la cumbre de la Unión Europea (UE) en Bruselas. Para recibir los créditos aprobados el país tuvo que hacer duras reformas y realizar programas de ahorro. “Una maratón ha terminado, pero una nueva por el crecimiento acaba de comenzar”, añadió. También aseguró que el gobierno quiere combatir el desempleo record, pero la economía de su país sigue cayendo. Los medios griegos también acogieron ayer con euforia la decisión del eurogrupo aunque los diarios de izquierda advirtieron que la situación podría volver a agravarse en marzo porque el programa de ahorro es tan duro que en vista del alto desempleo no es aplicable. El diario económico Naftemporiki calificó la nueva ley como un “golpe para las familias, los autónomos y los pequeños negocios”. El mayor partido opositor, la Coalición de la Izquierda Radical Syriza, advirtió que las duras medidas de ahorro pronto obligarán a la gente a salir de nuevo a protestar a la calle.
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