La joven es juzgada con su nombre de género, aunque no tiene el DNI. La acusan de haber matado a un hombre de 54 años, con el que mantenía una relación, y haberle seccionado un brazo. La defensa negó que la acusada sea culpable.
El que comenzó ayer es el primer juicio oral y público de Rosario a una persona transexual. Antes de empezar, los jueces Julio García, Mónica Lamperti y Carlos Curto, decidieron que la joven será tratada con su nombre de género durante las audiencias.
"Esto va a parecer ciencia ficción, pero no lo es", advirtió Marull antes de detallar la parte más fuerte de la acusación. "El 25 de julio de 2010, (la acusada) estaba en la casa de Colman, en Granadero Baigorria, donde mantenían una relación amorosa"; en un momento, "consideró que hubo un trato denigrante hacia ella, se sintió herida y con un deseo visceral de dar muerte y ver sufrir. Fue a la cocina, tomó un cuchillo y luego otro, y le hizo cortes superficiales (a la víctima); todas heridas visibles. Sacó su sadismo y odio de la manera más cruel que podamos imaginar, aumentando el dolor de la víctima", describió. Y agregó que Regina "lo hizo padecer cruelmente, con 45 puñaladas. Luego, le puso una sábana al cuello para ahorcarlo".
En ese momento del relato --que comenzó pasadas las 9.30 de ayer-- una de las tres hijas del hombre, empleado de la Empresa Provincial de la Energía (EPE), lloraba desconsolada y tuvo que abandonar la sala, empujada por lo que oía.
Marull se disculpó con los familiares y prosiguió. Acusó a la trans de pensar "un plan macabro: elucubró descuertizarlo postmortem, de manera perversa. Es auxiliar forense", recordó, mientras pasaban una a una las fotos. "Hijo de puta", le gritó desde el público otra de las jóvenes hijas de la víctima, y salió abrumada.
La acusación plantea que la joven "arrastró el cuerpo al patio y lo dejó en un cuartito al fondo. Limpió la escena del crimen, tendió la cama, trató de lavar la sangre de la almohada, limpió el piso. Luego, sustrajo el celular de Colman, sus documentos, una tarjeta de débito y las llaves del Peugeot 405 con el que se fue a Buenos Aires", poco después de la medianoche del domingo.
Más tarde, pasó por un control policial, donde trató de engañar a la policía entregando los papeles del dueño del auto. Al ser descubierta intentó fugarse, pasando por encima una barrera; sacó un arma calibre 22 y hubo un tiroteo en el que resultó herida. Tiene una condena por ese hecho, en Buenos Aires".
La fiscal sostuvo que Regina "dejó a tres hijas sin su padre; un padre presente, que estaba divorciado. Todo porque se sintió ofendida". Además, "contó a testigos que lo mató. Ojalá recapacite y diga la verdad", finalizó.
En tanto, los defensores Fernando Sirio y Lucas Altare reconocieron el hecho como "violento", pero aseguraron que Regina "no es la autora". "Tuvo una vida difícil; y pese a ello tiene estudios universitarios; pese a lo que ha pasado por su condición sexual", alegaron. "Colman era habitué de la noche y estaba con varias mujeres. Tenía confianza en Regina: le contaba cosas y le prestaba el auto para que lo llevara cuando él bebía".
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