Finalmente, unas 30 cooperativas nuclearán a 5 mil trabajadores

Finalmente, unas 30 cooperativas nuclearán a 5 mil trabajadores

La mayoría se ocupa del barrido, recolección y mantenimiento del espacio público.

Unos 4900 cooperativistas se ocupan del mantenimiento de espacio público en la Ciudad. Las tareas van desde barrido, recolección de residuos y mantenimiento de plazas y parques

Luego de un conflictivo proceso que se inició apenas asumida la nueva gestión municipal, el número de cooperativas que prestan servicio a la Comuna en el mantenimiento del espacio público se redujo de 97 a 30 entidades, nucleando un total de 5.200 trabajadores.

Como se sabe, los cooperativistas prestan servicio en el espacio público sin depender directamente del municipio, como sí lo hacen los empleados municipales, sean planta permanente o temporaria, que alcanzan a unas 4.200 personas.

Desde el municipio explicaron que si bien el intendente, Julio Garro, había anunciado que las cooperativas se sintetizarían en “cuatro o cinco”, finalmente las entidades serán “unas 30” debido a que “la figura legal de estas entidades fijan un monto máximo de pago que impidió esa reducción”.

Del total de los 5.200 cooperativistas, aproximadamente, unas 2.450 personas se ocupan del barrido de las calles de la Ciudad, en tanto que otras 735 son las encargadas de la recolección de los residuos no habituales.

El resto, se ocupa de temas relacionados a la seguridad, la salud -como los enfermeros- y el mantenimiento del espacio público, mientras que unas 300 están encargadas de las luminarias y semaforización, un servicio que próximamente será prestado por una administración tercerizada que, según afirman desde la Comuna, absorba a estos trabajadores.

A modo de ejemplo, en la delegación de Los Hornos trabajan 650 cooperativistas, mientras que en el casco urbano lo hacen unos 330. En Abasto, prestan servicio 39 personas y en City Bell, unas 130.

Los números son oficiales y se desprenden del primer balance que realizaron la jefatura de Gabinete municipal, que encabeza Natalia Vallejos, y la secretaría de Gobierno, a cargo de Nelson Marino, de un proceso de reordenamiento que trajo aparejada una fuerte conflictividad y distintos trastornos en el funcionamiento de la Ciudad: hubo protestas en el centro y en los barrios, retrasos en los cobros y la permanencia durante más de dos meses de una gran cantidad de basura en toda la Ciudad.

Luego de graves denuncias realizadas por Garro al asumir su mandato respecto a la “desorganización” y la presunta “sobrefacturación” en la administración de estas prestatarias, la nueva gestión anunció que habría una fuerte reducción en la cantidad de cooperativas en busca de lograr “transparencia” y que “a cada trabajador le llegue el dinero que le corresponde”.

REORDENAMIENTO

Desde el Departamento Ejecutivo, Vallejos señaló ayer a EL DIA que, finalmente, los nuevos convenios firmados contienen un fuerte control de la Comuna en los trabajos, la presentación regular de listados con los socios de las cooperativas, la obligatoriedad de que estén inscriptos en un monotributo social y el proyecto que el municipio busca hacer efectivo en los próximos meses: la bancarización de todos los trabajadores.

Garro afirmó que “se está cumpliendo con el compromiso asumido de crear un registro de cooperativistas, conocerlos y ponerlos en valor, así como entregarles el dinero que les corresponde en mano, sin intermediarios que se queden con su dinero” y prometió que próximamente tendrán nueva vestimenta y capacitación.

LOS SUELDOS

Cada socio de las cooperativas percibe un monto mensual en función de las tareas que realiza. Según explicaron desde la Comuna, por el barrido nocturno en cinco horas diarias, los haberes son de $4.100, mientras que el diurno se paga $3.500; el bolsero de la recolección de residuos no habituales cobra $4.000 por cuatro horas de trabajo, mientras que los choferes que manejan los camiones cobran $6.500.

En tanto, los guardianes de plaza perciben mensualmente $4.100. Desde la Comuna admiten que los bajos salarios son, para el futuro, “una deuda a resolver”.

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