Los precios de los pasajes se dispararon y hay muy pocas plazas disponibles por el aumento del turismo cambiario y los "raspatarjetas"
En el país donde conseguir un boleto aéreo se siente como un pequeño milagro, la mujer de 55 años acababa de encontrar la llave para viajar desde Caracas hasta Miami y, así, disfrutar del fin de año junto a su familia.
El alza irrefrenable del dólar negro y la proliferación de turistas cambiarios y "raspatarjetas" (quienes solicitan divisas para un país y viajan a otro) consolidaron la tendencia observada desde mediados de año.
Varios operadores aéreos consultados por LA NACION confirman que las dificultades se estiraron hasta el Carnaval, Semana Santa y hasta mediados de 2014, la temporada veraniega de Venezuela. El dólar paralelo se cotizaba ayer a más de 63 bolívares por un billete verde, cuando el cambio oficial está establecido desde febrero pasado en 6,30 bolívares por dólar.
Plazas escasas y precios disparados son la constante al acceder a los sitios web de compañías como TAP o Avianca, que sorprenden con restricciones como la eliminación de Caracas como puerto de salida o las limitaciones a un mes para la compra del boleto. Otras compañías esconden sus tarifas y bloquean la información.
"El último trimestre ha sido forzado porque las líneas aéreas cerraron inventarios de boletos. Un golpe duro para las agencias, que no pueden emitir pasajes", informó Susana Mawad, directora de la Asociación Venezolana de Agencias de Viajes. Es un camino de piedras digitales que confirma la paciencia como una de las grandes virtudes del venezolano. Sin ella no podrán volar a Miami, Madrid, Lisboa, Bogotá, Lima, Buenos Aires o Panamá, los destinos más buscados.
Algo parecido sucede en sentido contrario. Carola Solé no asistirá a la boda de un gran amigo, el 11 de enero, en Caracas. Lleva desde octubre buscando vuelos desde Ciudad de México. "Me costaba más de 1500 dólares, me parece absurdo. Loquísimo. A este paso se van a quedar aislados", dijo.
Comprar pasajes es un ejercicio marcado por incertidumbres, anuncios del gobierno y rumores. American Airlines desmintió la semana pasada que vaya a suspender su venta de boletos a Venezuela. "Vendemos pasajes para cualquier vuelo basados en la disponibilidad de asientos. En estos momentos, tenemos una disponibilidad muy limitada" para Venezuela, informó la compañía, que absorbe entre el 40 y 60% de los pasajes entre Estados Unidos y el país sudamericano, según fuentes del sector.
Por encima de las circunstancias complicadas que ya se viven en la actualidad penden dos nuevas espadas de Damocles: la proximidad de una devaluación, por la que apuestan casi todos los economistas, y las dudas que mantienen varias aerolíneas, hastiadas de la demora de la administración chavista en el pago de sus deudas, que ascienden a más de 2000 millones de dólares.
Cada vez que se produce una devaluación en Venezuela, los precios que primero se ajustan son los de los aviones, siempre al alza. La administración siempre garantizó los desembolsos previos de los billetes.
Las nuevas medidas decretadas por el gobierno, que entrarán en vigor a partir del 1° de febrero, endurecerán aún más la emisión de boletos. El pasaje deberá incluir el número de pasaporte y el domicilio del viajero. Con ello, el gobierno busca controlar a los "raspatarjetas" y dificultar la llamada "triangulación": extranjeros que hacen escala en Caracas y siguen para Europa con un billete comprado en bolívares.
Otro trámite que pasa a ser obligatorio es el seguro de viaje, que causará un impacto económico para el usuario porque tiene un costo en dólares. "¿Se justifica gastar 6000 millones de dólares para que todo el mundo viaje?", adelantó Rafael Ramírez, el zar económico del presidente Nicolás Maduro. Todo apunta a que el gobierno disminuirá los montos autorizados para viajeros en 2014, que dependen del país al que se viaja.
Incluso, los economistas vaticinan que la nueva tasa de cambio que se aplica a los turistas que llegan a Venezuela (11,30) podría convertirse durante 2014 en el cambio establecido por el gobierno para los pasajeros venezolanos. Tan poca fe tiene el gobierno en esta iniciativa que sólo habilitó un banco para que los turistas cambien en el aeropuerto de Maiquetía. Y es que a pocos metros, maleteros, taxistas o habituales del lugar multiplican por cuatro la tasa oficial. Una bienvenida muy pintoresca para los recién llegados..

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