Durante décadas criticada por el régimen, la Navidad se celebra cada vez más
PEKÍN.- Durante la década de 1980, el gobierno chino declaró que la Navidad era una "occidentalización absurda". Pero hoy son cada vez más los chinos que la celebran, muchos apropiándose de una festividad extranjera que sirve como excusa para comprar y darse regalos, y otros, siguiendo una fe recientemente adquirida.
Entre un nuevo grupo de creyentes y otros que abrazan la fecha como un motivo de consumo, China comienza a implementar entre sus prácticas sociales, en especial en las grandes ciudades, una Navidad con tintes capitalistas.
Desde hace diez años, China empezó a vivir una transformación cada diciembre. Las grandes ciudades comenzaron a adornarse para la fecha, y hoy hasta usan la figura de Papá Noel, adornos rojos y verdes, luces y decoraciones que cubren los centros comerciales.
El 90% de los chinos con edades entre 15 y 45 años celebró la Navidad en 2011, según el Instituto de Estudios Sociales de China. Un tercio de ellos visitó algún restaurante durante la Nochebuena, un cuarto preparó una cena en familia o con amigos y un porcentaje mucho menor (1%) acudió a la iglesia.
"En comparación con el año anterior, las ventas durante esta Navidad se duplicaron. Es importante que China compita en el negocio, pero no somos un país cristiano", comentó Fu Wu, vendedora en el barrio Sanlitun de Pekín, que concentra mayoría de extranjeros y chinos adinerados.
Mientras en Occidente se recortan los gastos, los chinos aprovechan estas fechas para gastar dinero en regalos. Y siendo una tradición china regalar cosas de valor, en una sociedad donde las apariencias priman por encima de todo, los gastos de lujo se disparan.
"Para nosotros, es una fiesta para divertirse y comprar. Pocos saben qué significa la Navidad, pero siempre es importante una ocasión más para verse y darse regalos", comentó Ling Pei, estudiante de 26 años.
En China, la Navidad es más una fecha social que familiar, que involucra -sobre todo- comprar regalos. Tiendas y portales de compras lanzan promociones en una época que antes era comercialmente lenta, preparándose para los gastos que vienen con el Año Nuevo chino, celebrado a fines de enero.
No sólo se trata de regalarse. Muchas familias, en especial las que viven en barrios residenciales, comenzaron a decorar sus casas. Fedor Niemi, un inversor finlandés que vive en Pekín hace diez años, cuenta que antes había una competencia entre los vecinos extranjeros por "la mejor iluminación". Pero ahora, comenta, muchos chinos se apoderaron de la tradición y hoy sus casas son las más brillantes.
Difícilmente la Navidad pueda reemplazar el tradicional Festival de Primavera, pero cada vez son más los chinos que la incorporan a sus calendarios, sea porque les gusta seguir fechas especiales o porque pertenecen al pequeño grupo que se inició en la fe cristiana.
Desde el siglo XVI, con el misionero Matteo Ricci, se intentó evangelizar a los chinos. Pero sólo con la apertura de Deng Xiaoping, el cristianismo ingresó ampliamente en China, y hoy es una minoría en constante crecimiento.
El gobierno reconoce en la actualidad a 14 millones de cristianos chinos, pero otros sondeos elevan esa cifra a 70 millones, e incluso hasta llegan a hablar de 130 millones de cristianos.
"Cuando llegué a la iglesia, hace unos años, sólo habíamos unos cuantos coreanos y varios extranjeros. La misa se impartía en inglés, coreano y chino, y no había muchos chinos. Hoy muchos participan en el culto y otros se han convertido", comentó la coreana Yong Lee, que asiste regularmente a misa.
El fenómeno acapara a los jóvenes de entre 20 y 30 años, quienes ven la conversión como una solución a la falta de espiritualidad o como una opción esnob. "Para mis amigos es una fábula esnob toda esa historia de Jesús, pero algunos aceptamos el cristianismo con fe porque sentimos la ausencia de espiritualidad en China", explicó un joven chino converso, de 24 años.
La Academia China de Ciencias Sociales estima el número de cristianos chinos en 23 millones. Casi diez millones más de los que afirma el gobierno. Esto representa un 1,8% de la población, pero corresponde a un 73% de los chinos que afirman profesar alguna creencia religiosa en una nación donde la mayoría se declara ateo..
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