Organizado por el Gobierno Municipal, a través de la Secretaría de Cultura y Educación y el Comité Directivo Azul Ciudad Cervantina –CoDDAC- continúan en la tarde de hoy martes las actividades en el marco del VII Festival Cervantino que se desarrolla del 01 al 10 de Noviembre.
A las 17 en Flix Cinema se proyectó la película Basquiat dirigida por Julián Schnabel y moderada en esta oportunidad por Rep. El film narra la historia de Jean-Michel Basquiat, pintor vanguardista que pasó de ser un joven desconocido que pintaba graffitis en Brooklyn a convertirse en uno de los más controvertidos y famosos de la pintura contemporánea mundial a comienzos de los años ochenta, descubierto por Andy Warhol. Sus exposiciones se convirtieron en un acontecimiento de la escena artística neoyorquina de la época, y sus cuadros fueron adquiridos por importantes museos y coleccionistas privados, mientras él se enfrentaba a una espectacular y fulgurante fama que le sumergió en el mundo de las drogas. El artista murió de una sobredosis a los 27 años de edad.
En el mismo horario en El viejo aserradero Flavia Salto comenzó dictar el Taller de Clown, actividad que se extiende hasta el sábado. El objetivo de este taller es tener conciencia de las herramientas dentro de la disciplina del Clown, trabajando con la mirada, timing, calidades de energía, y registro de juego.
A las 19 en el Espacio Cultural La Criba, auspiciado por el Centro Cultural de España en Buenos Aires, se presentó la obra La reina de Castelar , adaptación de Román Podolsky de La señora Cordelia de Miguel de Cervantes. Esta obra pertenece a la publicación “Teatros ejemplares” en la que siete destacados dramaturgos y directores argentinos adaptaron de forma libre siete de las doce Novelas ejemplares. La obra cuenta la historia de un niño que le hace preguntas a su madre en una entrevista previamente acordada. Pero en ese ir y venir de las palabras descubre que no espera encontrarse algo ignorado. El hijo advierte que ni siquiera le importa el contenido mismo de las respuestas. Y que tal vez le sobran hasta las propias preguntas. Sin embargo, la entrevista no se detiene ni ante la evidencia de su inutilidad radical. ¿Qué quiere entonces un hijo que no cesa de hacer preguntas? ¿Y qué quiere una madre, que no se cansa de responder? Estas dudas fueron resueltas por los espectadores al finalizar la obra.
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