Guillermo Mosso ingresará como concejal y así la fuerza ocupará dos bancas. Hubo mucha algarabía y dedicatorias a Macri y De Marchi. Piden a Fayad más diálogo.
Claro que al analizar los números la realidad es que el PD no pudo romper con la barrera de los 11 puntos que sacó en las elecciones anteriores. En 2005, obtuvo 11,1% y en 2007, 11,75%. De todos modos, el análisis de esas cifras quedará para los días por venir.
Ayer, la frialdad de los números fue superada por la algarabía e incontables agradecimientos, especialmente a la ciudadanía capitalina que le permitió acceder a otra banca en el Concejo y así contar, desde mayo, con dos concejales (el otro es Luis Duarte).
Mientras todos festejaban, por lo bajo todas las dedicaciones tenían como destinatario al líder de Pro, Mauricio Macri. Es que la ruptura de la alianza PD-Pro a principios de este año, por no aceptar un cambio en el orden de los candidatos, había pegado duro, generó reproches internos y acarreó temores.
Además de las fuertes críticas que formuló el diputado nacional Omar de Marchi, quien fuera presidente del partido y uno de los arquitectos de la coalición que finalmente se disolvió, pesaba sobre los hombros de la dirigencia demócrata el tener que competir con "una gran cantidad de recursos económicos en contra, porque ellos (el Pro) gastaron 10 veces más que nosotros".
Al final de la jornada electoral, del "hay tensa calma" como dijo un nervioso Carlos Aguinaga a la tarde, saltaron a la euforia de la que consideran una "enorme victoria electoral".
"No podían venir 15 días antes a imponernos un candidato. La decisión (de romper la alianza) fue acertada y no nos equivocamos con mantener a Guillermo (Mosso) como primer candidato", se desahogó Aldo Calise, actual presidente del PD mendocino.
Por otra parte, en el búnker no se olvidaron de los cuestionamientos de De Marchi: "Hoy quedó muy mal parado", deslizaron.
Entre las impresiones que dejó Mosso cuando fue consultado por Los Andes sobre sus competidores macristas, dijo: "El Pro lo único que hizo fue regalar el cuarto concejal al Viti".
Por otra parte, opinó que "el resultado reafirmó el carácter local que tenía esta elección, frente a la equivocada nacionalización de la elección que hicieron los demás partidos", golpeó una vez más, el concejal electo.
En el plano estrictamente local Mosso consideró que la respuesta de la gente en las urnas será el puntapié inicial para "reenamorar a un electorado que durante 26 años vio en el radicalismo una estructura de poder que al final no trajo resultados a la ciudad", expresó.
Si bien se muestra proclive al consenso ("no se me va a caer la cara por acompañar un proyecto del intendente", afirmó), tampoco dudó en marcar la cancha y demostrar que tiene capacidad para golpear: "Fayad dice que tiene un plan estratégico para Mendoza: bueno que de una vez lo muestre".
Entre otras cosas, el edil pidió al jefe comunal que "abra las puertas para conversar y no confrontar con los vecinos".
Mosso, con 44 años, se sumó a la militancia de joven pero durante 20 años se mantuvo al margen de toda actividad.
Su regreso a la arena es para "reivindicar la política y superar las quejas con proposición y participación", esgrimió.


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