En Nueva York cayó la tradicional bola de cristal gigante; en Río, más de 2,3 millones de personas vibraron en Copacabana; en Londres se festejó a la orilla del Támesis
En Nueva York, cerca de un millón de personas desafiaron el frío para recibir el año en Times Square, con la tradicional caída de la bola de cristal gigante, de casi 5.500 kilos, con 32.000 luces LED y 2.688 cristales de Waterford.
En Rio de Janeiro, unos 2,3 millones de personas se concentraron en la célebre playa de Copacabana para celebrar con un "besatón" generalizado bajo un cielo iluminado por 24 toneladas de fuegos artificiales lanzados desde el mar.
En Londres, la noria conocida como 'London eye' se iluminó a media noche en medio de una muchedumbre eufórica. Unas 50.000 personas participaron en la explosión de los primeros fuegos artificiales "multisensoriales" del mundo, que incluían confetti comestible con sabor a banana y pompas con olor a naranja.
Moscú vivió una gran fiesta en su célebre Plaza Roja, y en Berlín una cantidad récord de 1 millón de personas se reunieron frente a la puerta de Brandeburgo, según los organizadores.
En París, más de 300.000 personas se congregaron en los Campos Elíseos, bajo la vigilancia de unos 9.000 efectivos de seguridad, en una noche de celebraciones que culminó con cuatro muertes, tres de ellas por arma blanca.
La capital italiana celebró con un concierto en el Circo Máximo, con cantantes y DJs, tras un discurso en el que el alcalde Ignazio Marino prometió que "2014 será el año de la recuperación" económica.
En Madrid, miles de personas desafiaron el frío para congregarse en la Puerta del Sol y tomarse las tradicionales doce uvas, al ritmo de las doce campanadas de final de año.

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