San Juan.-En la jornada de ayer, el catolicismo rememoró el paso de Jesús por Jerusalén. Cientos de fieles se acercaron a las iglesias y vivieron con pasión la Santa Misa. En la Catedral de San Juan se oficiaron dos celebraciones.
En la Catedral de San Juan Bautista se oficiaron dos misas. Por la mañana, Monseñor Alfonso Delgado se ocupó de dar la homilía, pero previamente, antes de ingresar al templo, bendijo los ramos de olivo que poseían los creyentes. Fue un momento emotivo en el que se conmemoró la entrada de Jesús a Jerusalén, según el evangelio de San Lucas, que dice que la masa de discípulos alababa a Dios y decían “Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto”.
Tanto en la mañana como en la tarde, muchos de los presentes escucharon la homilía de pie y otros tantos, lo hicieron desde fuera del templo, porque la gente había ocupado hasta los costados de la Iglesia. Y por la tarde, el padre Rómulo Cámpora fue quien ofició la celebración de la Santa Misa.
Llamado a la gratitud
La homilía del día invitó a los católicos a reflexionar sobre el pensamiento de alguien que hizo cumplimiento de la palabra de Dios, Jesús, quien dio la vida por toda la humanidad. El sacerdote, indicó que en estos tiempos, la pasión del Señor se renueva en cada uno de nosotros y abre el camino para acercarnos más a Dios; que quiere estar presente en cada sociedad, en cada familia, en cada corazón.
El llegada del papa Francisco ha tocado el corazón de muchos que estaban alejados de Cristo. Él, en nombre de Señor nos trae la palabra del Dios porque entiende que hay necesidad de amor, de justicia, de paz y le pide a aquellos que tienen el poder de gobernar las naciones, que usen ese poder para estar al servicio de los que más necesitan.
El padre Rómulo destacó que “en las últimas semanas los argentinos hemos sido testigos de acontecimientos muy importantes, y que no nos quedemos sino que revivamos la fe en el Señor”.
También, en la homilía se hizo referencia a los jóvenes. Les pidió que tomen el evangelio y lo incorporen a sus vidas porque así se podrá renovar una sociedad de bien.
Por último, el sacerdote pidió a los presentes agradecer el gesto que tuvo Jesús de morir en la cruz por cada uno de nosotros.
Finalizada la Santa Misa, el coro vocacional de la Universidad Nacional de San Juan, brindó un acto musical que emocionó a los cristianos presentes.


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