Desde la empresa TFEQ se anunció que la reunión mantenida entre autoridades nacionales y de China no arrojó los resultados esperados, por lo que todavía no está definido qué sucederá con la carga trasladada por el buque Da Zhong. Estimaron que las próximas 48 horas resultarán definitorias, por lo que no descartaron que el barco emprenda regreso sin haber ingresado a puerto.
Lin se mostró esperanzado en que la situación pueda resolverse dentro de las próximas 48 horas. Dijo que en caso contrario el barco –que permanece anclado desde hace 13 días en la rada de Ushuaia–, “se vuelve”, ya que, entre otras cuestiones, la demora le ha ocasionado a la empresa un gasto del orden de 1,6 millones de pesos.
A pesar de la reunión de ayer, el director de TFEQ reiteró que todavía se desconoce a ciencia cierta cuál es el inconveniente que se ha generado en torno a la carga trasladada por la empresa. “El listado de cargamento no incluye un sólo producto que este prohibido importar a la Argentina, pero si nos dicen que por una cuestión ética no traigamos productos que se elaboran o fabrican en Argentina y no los traemos más. Si el problema es el cemento que hay en el barco, que nos representa unos 160 mil dólares, si es necesario lo donamos, pero no que nos digan, no les dejamos entrar el barco”, apuntó. Explicó que para la obra de construcción de toda la infraestructura que demanda el proyecto “vamos a necesitar unas 80 mil toneladas de cemento” y aseguró que “el 100% lo vamos a comprar acá porque no nos conviene traerlo desde el exterior. Lo mismos para con el hierro, salvo el caso del hierro especial para la construcción del puerto que lo vamos a tener que traer desde Brasil” ya que no se fabricaría en el país.
Ante esta definición se lo consultó por qué, entonces, en este primer embarque se habían traído desde el exterior equipos y productos que se elaboran el país. Explicó que tal vez “el error nuestro fue que queríamos que cuando viniera nuestro Gobernador viera que la cosa estaba en marcha, y como si comprábamos las cosas acá no llegábamos a tiempo por una cuestión de fechas de entrega de la mercadería” resolvieron traerlas desde China.
Por todo esto sostuvo que para ellos la situación resulta “muy confusa, porque no es lógico que cuando un barco llega a puerto no lo dejen descargar. Me parece que descargar se puede y la mercadería va a depósito fiscal hasta verificar la carga”.
Ante esta afirmación se lo consultó sobre si interpretan entonces que existen factores políticos que estén interfiriendo en la cuestión. “En realidad no lo sé, por lo que no puedo decir eso”, respondió; pero dejó en claro que a su entender la resolución ya transita por esos carriles al indicar que “nosotros esperamos que esto pueda ser analizado entre ambos gobiernos para que se resuelva favorablemente”.
De todas maneras, y a modo de autocrítica, indicó que si toda esta situación es producto de “una desprolijidad de la empresa”, están dispuestos a corregirla, pero reclamó como “solución intermedia que nos dejen hacer esta única descarga”.
Agregó que el cargamento embarcado representa unos 16 millones de dólares, lo que representa un monto insignificante respecto de la inversión del orden de 1000 millones de dólares que van a realizar en la Provincia, y llamó a tener en cuenta que el negocio no pasa para ellos por la importación de insumos, sino por la concreción de esa inversión. Además llamó a tener presente el beneficio inmediato que el proyecto tendrá para la actividad económica de la provincia, ya que, a modo de ejemplo, mencionó que “apenas podamos descargar el barco tenemos que hacer una inversión de 2 millones de dólares” para cubrir la maniobra de estiba y traslado de la carga hasta Río Grande “a los que hay que sumar la inversión para el movimiento de suelo”.
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