Fernando Espinoza les pegó una paliza a todos y se encumbró como el nuevo líder de La Matanza

Fernando Espinoza les pegó una paliza a todos y se encumbró como el nuevo líder de La Matanza
La elección interna del FpV pasó desapercibida ante el avasallante triunfo del oficialismo. Les ganó a todos los precandidatos a intendente con un resultado histórico para el peronismo de La Matanza.
Terminado el acto electoral, la apoteosis oficialista comenzaba a tomar forma en la plaza central de San Justo. Dos pantallas gigantes y la llegada de los militantes, con cumbia de fondo, le daban cuerpo a las primeras muestras de festejo mientras el intendente Fernando Espinoza, en su despacho, seguía recibiendo los resultados de mesas testigo con total asombro.

Rodeado por su familia, candidatos a concejales, funcionarios y el líder gremial Carlos Gdansky, el jefe del justicialismo matancero reconocía pasada la medianoche que los resultados lo sorprendieron: “Eran las nueve de la noche y todavía no lo podía creer”, decía un Fernando Espinoza apacible, sin aires de triunfalismo.

El intendente de La Matanza hizo una elección histórica para el peronismo local. Ganó en zonas como Ramos Mejía, una ciudad siempre reacia a votar al PJ, y los resultados en las localidades más humildes del distrito fueron avasallantes.

A lo largo y ancho del territorio con mayor peso electoral de la provincia, el kirchnerismo liderado por Espinoza se impuso a todos sus competidores. Ya no hizo falta hablar de la elección interna que el jefe comunal disputó contra el empresario Ricardo Bruzzese, a quien apabulló, porque la Lista 2 Celeste y Blanca tuvo un caudal de votos inusitado.

“Es increíble, no recuerdo una elección con estos resultados”, diría en la madrugada del lunes el intendente municipal, dedicándole el triunfo al vicegobernador Alberto Balestrini y su familia.

Fernando Espinoza no se quiso detener a analizar las otras internas que también tuvieron precandidatos peronistas, ni tampoco a criticar a sus adversarios. “Los convoco a todos públicamente, a aquellos que no estuvieron en esta oportunidad con nosotros, a que hagamos realidad lo que siente y quiere la mayoría del pueblo de La Matanza”, dijo el intendente con el triunfo del 23 de octubre en un bolsillo.

A pesar de su rotunda victoria, el jefe peronista no cerró las puertas de sus filas y prometió continuar en la búsqueda de consensos. Cuando se lo consultó sobre los magros resultados de varios de los supuestos popes del justicialismo matancero sólo atinó a evaluar que “cuando el pueblo se expresa es implacable”.

El futuro llegó hace rato

Tal vez esa sea la palabra que mejor define la elección realizada por Fernando Espinoza, implacable. Sólo él conoce la receta que lo llevó a triunfar pese a cualquier adversidad interna y externa, recorriendo un periplo que no sólo devuelve al oficialismo a su punto de partida, allá por 1999, sino que lo catapulta a un período más de gestión con un poder de negociación que hasta puede equipararse con el que tuviera Alberto Balestrini.

Ese “veredicto inapelable”, como calificó la jornada del domingo el ya candidato a la reelección, impulsa la figura de Fernando Espinoza hacia las altas esferas de la política y lo posiciona impoluto hacia un nuevo posible camino.

La negociación opositora comenzó ayer y tendrá unos dos meses para intentar reposicionarse y lograr un resultado menos vergonzante. Aunque la coyuntura indica que, desde La Matanza, llegó la hora de cambiar de caballos, jinetes y derribar viejos vendedores de humo.

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