La feria frutihortícola tendrá nuevos módulos y los vendedores deberán llevar uniforme

La feria frutihortícola tendrá nuevos módulos y los vendedores deberán llevar uniforme
La Municipalidad de Resistencia informó este lunes que llegó a un acuerdo con las personas que trabajan en las ferias frutihortícolas ambulantes de la ciudad para reglamentar la actividad.
Se trata de los primeros cambios aplicados en una actividad que representa una tradición de muchas décadas en Resistencia, donde la “feria franca” llegó a ser un punto de encuentro masivo, ya que era el lugar en el que los consumidores encontraban la mayor variedad y los mejores precios en materia de frutas y verduras.

Brindis frutal entre la intendente, funcionarios y representantes de los feriantes, para cerrar el acuerdo sobre cómo seguirá funcionando la feria franca de ahora en más.

Sin embargo, la realidad urbana y económica se fue modificando, y la feria fue perdiendo espacio. Primero fue la aparición de una oferta más diversa en una ciudad que nunca dejó de crecer, luego el surgimiento de la competencia desleal de innumerables puestos callejeros y más recientemente la irrupción de las grandes cadenas y supermercados incursionando en el mismo rubro, aunque casi siempre con precios más caros.

Hoy la feria sigue siendo una tradición para muchas familias, aunque se ve que el número de feriantes se redujo. Es que se trata de una actividad muy sacrificada, que mantienen principalmente los feriantes más viejos, esos que a pesar de los años son capaces de mantener el esfuerzo cotidiano de levantarse a la madrugada con el clima que sea para montar sus puestos en el lugar que corresponda bajo frío, lluvia o calor.

Las condiciones

Según informó el municipio, la intendente Aída Ayala, en compañía del jefe de Gabinete Leandro Zdero y demás integrantes de su gabinete, firmó un “acuerdo innovador” con el presidente de la asociación que nuclea a los feriantes, David Maurig, el apoderado Roberto Guillar y 27 trabajadores, para que los comerciantes de frutas y verduras “desempeñen sus labores de manera más higiénica y ordenada mediante la puesta en funcionamiento de nuevos módulos móviles que la comuna les ofrecerá, bajo la modalidad de préstamo”.

De acuerdo con la intendencia, de ese modo “el paisaje urbano de estos puestos feriantes experimentará una evolución dirigida a conformar predios comerciales atractivos para los consumidores, con medidas tendientes a readecuar el tránsito en sus alrededores y con mejoras en la salubridad de los trabajadores”.

En el caso de la avenida Laprida, ya no trabajarán en la calle sino sobre el cantero central especialmente remodelado, con lo cual no se interrumpirá el tránsito vehicular por el lugar. Los otros puntos en que se instala la feria son avenida Las Heras (cerca de la UNNE) y la avenida Moreno, junto a la plaza 12 de Octubre.

“Beneficia a todos”

“Este logro surge como un sueño y una política de Estado del Consejo de Seguridad Alimentaria”, destacó Ayala, señalando el consenso entre todos los sectores involucrados, reflejando que “Resistencia es una ciudad pluralista, en la que todas las actividades pueden realizarse, pero en los lugares adecuados y con el diálogo como intermediario”.

La mandataria señaló que “será una manera de prestigiar a las ferias y contener a sus trabajadores”. Dichos argumentos compartió también el jefe de Gabinete, Leandro Zdero, quien consideró este acuerdo como medida beneficiosa para la readecuación, reordenamiento, refuncionalización y optimización de las ferias francas, que servirá para combatir el comercio informal. “Esto será en beneficio de los feriantes, de los productores y de los ciudadanos. Por lo tanto, un beneficio para toda la ciudad de Resistencia”, puntualizó Zdero.

Los feriantes trabajarán con un uniforme acorde a la actividad y la Municipalidad estará a cargo del control de calidad de los alimentos por medio de la Dirección General de Control Bromatológico.

“Uno de los puntos destacados de este convenio es que los comerciantes obtendrán mayores ingresos al evitar la actuación de intermediarios y los mismos trabajarán en el marco de un sistema apoyado en una economía formal”, dice el informe municipal, que no detalla de qué modo se garantizará que no haya intermediarios.

Además, en la feria no se podrán vender más que productos frutihortícolas, por lo que deberán desaparecer algunos puestos que surgieron en los últimos tiempos, que ofrecían ropa.

“Mientras los feriantes y productores se encuentren en el puesto, deberán usar el uniforme reglamentario que permita su individualización, compuesto de camisa, gorro y delantal blancos, perfectamente limpios. Al darse la señal de finalización del horario de feria, los feriantes retirarán la mercadería con la mayor rapidez y dejarán su puesto y espacio en perfecto estado de limpieza, procediendo al retiro de la totalidad de residuos que la actividad desplegada genere”, dice el informe de la intendencia.

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