Darren Wilson renunció a la fuerza para no exponer la seguridad de sus compañeros
El oficial de policía norteamericano que disparó y mató en agosto a un adolescente negro desarmado en un suburbio de St. Louis renunció a la fuerza policial debido a las amenazas que recibieron sus compañeros luego de que un jurado desestimara los cargos.
La renuncia de Darren Wilson, anunciada a última hora de anteayer, se produce casi cuatro meses después de que matara a Michael Brown, de 18 años, en Ferguson, en el estado de Missouri, el 9 de agosto. El crimen desencadenó protestas contra la policía que derivaron en violentos disturbios. Wilson, que dijo que había actuado en defensa propia, había estado con licencia administrativa y en reclusión.
El incidente agudizó las críticas sobre la manera en que la policía y el sistema de justicia penal en Estados Unidos amenazan a los afroamericanos y a otros grupos de minorías, y llevó a meses de protestas, tanto en Ferguson como en importantes ciudades del país.
El abogado de Wilson, Neil Bruntrager, confirmó que el jefe de policía de Ferguson le dijo a Wilson anteayer que tenía información que sugería que otros miembros de la fuerza podrían resultar lastimados si Wilson permanecía en la policía.
En una carta publicada por el diario St. Louis Post-Dispatch, Wilson dijo que quería esperar hasta el fallo del gran jurado para tomar su decisión sobre abandonar la policía. Aun así, su salida estaba prevista debido a los potenciales riesgos para su propia seguridad. El alcalde de St. Louis, James Knowles, dijo que el oficial no recibirá indemnización ni beneficios tras su renuncia.
Con la salida de Wilson de la policía, y sin una acusación, la atención podría centrarse en la investigación del Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre el tiroteo..
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