La tarde noche del domingo 27 de enero último se registró en el interior de una vivienda familiar de la calle Federicci al final, cerca de la “Saladita” del barrio Quirno Costa un trágico caso de violencia familiar, otro de los cientos que ocurren a lo largo y ancho de nuestro país y que tanto debates y polémicas causa en funcionarios nacionales y medios de difusión nacional.
La nueva figura del “femicidio” era la sospecha más certera durante los primeros testimonios y pericias levantadas en el hogar donde lamentablemente el hecho se concretó ante la vista inocente de los dos hijos de la pareja, de 4 y 7 años de edad.
El sospechoso alegaría luego que Daniela se había vuelto como loca, que había tirado todos los muebles al piso y que en algún momento agarró un arma blanca y se autoinfligió las lesiones. La joven mujer tenía un corte superficial en el cuello y la puñalada mortal a la altura del corazón.
Durante gran parte de aquel día, los vecinos de la pareja dijeron a los investigadores policiales haber escuchado fuertes discusiones entre la noche del sábado y ese domingo, y que habían consumido diversas bebidas alcohólicas.
La pareja era oriunda de Esquel y el hombre había estado en el COSE desde los 18 años por diversos delitos cometidos durante su adolescencia.
Un testigo clave en la causa es un hombre que pasaba por la calle y se encontró con Vargas y con sus manos bañadas en sangre pidiendo ayuda para auxiliar a su mujer. A la mujer la llevaron en vehículo particular al Hospital, pero había fallecido en el camino.
Los peritos médicos constataron arañazos en espalda y brazos del principal sospechoso y a los sabuesos policiales les llamó la atención una contradicción: el hombre afirmaba que la víctima se había vuelto muy agresiva y destrozado muebles, pero en la casa no se encontraron con un gran desorden como este describía. Para ese entonces, para los investigadores policiales no había mucho misterio, el caso estaba prácticamente esclarecido y se había tratado de un hecho de violencia de género.
Segundo Vargas pasó todo febrero y gran parte de marzo cumpliendo prisión preventiva. Ayer, sorpresivamente para los sabuesos policiales de la seccional Cuarta, donde estaba alojado, recibieron la novedad de que por resolución de la Jueza penal de Garantías Mariel Suárez, el hombre recuperaba su libertad sin ningún tipo de restricciones, es decir ni arresto domiciliario ni otras sanciones sustitutivas que pudieran informar a la policía.
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