Tras la entronización de la Sagrada Imagen el pasado 27 de julio en la parroquia Santísimo Salvador y la concreción de nueve días de oración, iniciados el 28 de julio y concluidos ayer, con una inteción diferente en cada día, durante la jornada de hoy se llevará a cabo la celebración central.
Las actividades comenzarán a las 8:00 con el oficio de la Santa Misa en la Catedral Basílica, lo cual se repetirá a las 10:00.
Por la tarde, a partir de las 17:00 desde el atrio de la Iglesia Catedral Basílica partirá la procesión con la sagrada imagen transitando por calles Belgrano, Lavalle, Güemes, rotonda, Otero y Belgrano. Una vez de regreso al templo principal, se desarrollará la Misa Solemne, presidida por el obispo monseñor César Daniel Fernández.
El padre René Ruíz, titular de la parroquia del Santísimo Salvador, al invitar a la comunidad jujeña a participar de la fiesta patronal, convocó a todos a “unirnos en una misma alegría, porque Dios y su reino están entre nosotros”, dijo.
Señaló el sacerdote que “la fiesta de nuestro santo patrono, el Santísimo Salvador, es una oportunidad para reunirnos todos, más allá de nuestros modos cotidianos diferentes y celebrar nuestra fe en común”, a la vez que afirmó que “queremos que nuestra fiesta patronal sea signo de esta presencia, en la que reconocemos que Dios y su reino están entre nosotros” y consideró que para ello “basta salir al encuentro del otro para descubrirlo”.
Primera manifestación pública del Señor
El 6 de agosto se instituyó la fiesta del Santísimo Salvador, o sea de la Transfiguración del Señor, día de la primera manifestación pública del Señor, en la que muestra anticipadamente su divinidad a algunos de sus discípulos.
Esta fiesta se vive todos los años con gran solemnidad y júbilo, todo el pueblo de Dios en Jujuy se reúne a celebrar a su Dios y Salvador. La Ciudad se edificó en torno a la iglesia matriz del Salvador y mucho de su progreso se debió a la advocación con que está tutelada.
“Miles de jujeños vienen a tu encuentro, de los Valles y Quebradas, de la Puna y de la Selva, tus hijos se congregan bajo el límpido cielo de agosto. Traen envuelto con sus vidas, la fe y la esperanza que en su corazón anida, los senderos quedarán marcados por sus huellas y de sus labios brotarán cantos de amor agradecido. Mira la fe de tu pueblo y concédele la gracia de encontrarte allá en la otra orilla”, refiere una oración.
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