La muerte de Rodolfo Campodónico, ocurrida en las últimas horas de 2013, reavivó la historia última de los majestuosos murales que sintetizan la historia de la provincia de Buenos Aires.
La exposición a la intemperie dañó los murales, 28 en total; fueron restaurados por el mismo Campodónico y luego, por decisión del gobierno provincial cedidos en custodia al municipio de Trenque Lauquen en 2006
Era intendente Juan Carlos Font y se dispuso que la monumental obra fuera depositada en un galpón de la estación del Ferrocarril para ser exhibida al público.
Pasó el tiempo, cambiaron las circunstancias políticas y el galpón donde hoy conviven carruajes antiguos y otros elementos pertenecientes a una colección privada, quedó cerrado.
Es historia conocida y ha sido eje de controversias. Hace ya tiempo que un grupo de amigos de Campodónico insiste de manera persistente para que los murales encuentren el lugar adecuado para ser exhibida en forma permanente y así puedan gozar de ella los vecinos de Trenque Lauquen y los muchos viajeros que llegan o pasan por la ciudad.
La muerte de Campodónico aceleró los pedidos; los murales –considerados una obra excelsa a nivel sudamericano- no pueden estar encerrados.
Parece haber quedado en el camino el proyecto de ampliación del Museo Histórico para que fuera ésa su ubicación definitiva; se había asignado una partida de $ 500.000 que nunca llegó, un monto que, por otra parte, quedó desactualizado.
Esa es ahora la situación de los murales; dese hace casi tres años las magníficas gigantografías colocadas sobre las paredes de ese mismo Museo se constituyen en la única aproximación a la obra.
Ante FerroExpreso
Rossi afirmó que Feito ha realizado una presentación ante las autoridades de zona de FerroExpreso Pampeano para lograr la cesión de otro galpón ferroviario a fin de trasladar los carruajes y las otras pertenencias y dejar el utilizado actualmente sólo para los murales “o al revés, eso se verá en la medida que nos respondan (desde FerroExpreso) afirmativamente” reflexiónó Rossi.
En cualquiera de los casos “… hay que hacer un buen trabajo para lograr la mejor ubicación de las obras y la circulación de los visitantes. Hoy hay muchos materiales que permiten recrear, con cierta sencillez, el espacio físico del galpón que sea. Contamos con el asesoramiento del arquitecto Javier Núñez que forma parte del grupo de amigos de Campodónico.
La idea es que la exposición esté abierta, mantener contacto con las autoridades de Educación a fin de que se pueda incorporar la visita a la muestra de los chicos de las escuelas entendiendo a los murales como una inolvidable y didáctica lección de historia”.
Por otra parte, noticias llegadas a la Redacción de La Opinión dan cuenta de otro movimiento que se ha gestado: el que está cobrando fuerzas en el Centro Amando Tejada Gómez para insistir en la renovada puesta en valor de los murales; se suman los hijos de Hamlet Lima Quintana. Ambos artistas fueron entrañables amigos de Campodónico y sus descendientes y allegados siguen con atención la suerte de la obra.

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