Con un golazo de Marcos Quiroga, que antes había desperdiciado un penal, Del Bono superó en su cancha a Atenas por 1 a 0. Los de la Esquina salieron del último puesto y quedaron a 3 puntos de la zona de clasificación.
El fútbol siempre da revanchas. Y a veces llegan de manera inmediata. Marcos Quiroga tuvo en sus pies un disparo penal que podría haber abierto el partido en favor de Del Bono. El arquero Valencia, de Atenas, se lo atajó y al Avioncito parecía que el mundo se le venía abajo.
Pero 15 minutos más tarde, hizo fácil la más difícil. Quiroga la paró de pecho afuera del área y sacó un derechazo terrible para marcar el único gol del partido. Tanto que le permitió al Bodeguero superar a los pocitanos por 1 a 0, en el cierre de la fecha 7, última de la primera rueda, en un encuentro disputado en la Esquina Colorada.
Con este resultado el equipo de Ricardo González salió del fondo de la tabla de posiciones de la Zona 15 del Torneo Federal B y se acercó a los de arriba.
En todo el partido siempre estuvo más ambicioso Del Bono. En el primer tiempo llegó poco, a pesar de tener más la pelota.
En el complemento apretó el acelerador, mientras que Atenas se limitaba a esperar y ver si podía hilvanar una buena contra para dar la sorpresa.
Antes de los 15 de la segunda mitad, el dueño de casa generó cuatro chances claras. Leichner, dos veces, Penner e Illanes fueron los que no estuvieron certeros para batir la resistencia del arquero Valencia, del Mirasol.
Ni siquiera desde el punto penal, después de que a los 22 Pérez le cometiera falta a Penner en el área y el árbitro Yevcín cobrara la pena máxima. Allí Marcos Quiroga falló. Disparó muy anunciado y el arquero Mirasol atajaría sobre su izquierda.
A más de un hincha local se le paralizaría el corazón cuando después de eso Atenas armó una buena contra. El ingresado Raúl Puebla sorprendió en ataque con una gran corrida de 50 metros, quedando cara a cara con el cuidapalos Aráoz, que se quedaría con el duelo, cuando parecía que la visita daba el golpe.
Daba la impresión que el silencio no se rompería, sin embargo faltaba la revancha del Avioncito, que a los 37 no fallaría. La paró de pecho para rematar de derecha y meterla entre el travesaño y los guantes del uno visitante.
Delirio y desahogo, de Marcos Quiroga y de toda la Esquina Colorada, que festejó el triunfo y que empieza a creer en poder acercarse a los puestos de clasificación.
Comentá la nota