Así lo remarcó el disidente cubano tras ser galardonado con el premio Sajarov como "luchador de la libertad y derechos humanos". Afirmó que el premio es para "la lucha de los hombres de buena voluntad que creen en la democracia"
Guillermo Fariñas, galardonado este viernes con el premio Sajarov del Parlamento Europeo, es un disidente cubano de larga trayectoria con una veintena de huelgas de hambre a sus espaldas: la última, de más de cuatro meses para exigir al Gobierno de Raúl Castro la libertad de los presos políticos.
El Parlamento Europeo concedió a Fariñas el premio Sájarov a defensores de derechos humanos, el tercero que la "eurocámara" otorga a opositores cubanos en menos de diez años (el primero fue a Oswaldo Payá en 2002 y el siguiente a las Damas de Blanco en 2005).
"Esta es una lucha de todos los hombres de buena voluntad que creen en la democracia", señaló Fariñas esta mañana, desde su domicilio en La Habana, a la radio Actualidad 1020.
Guillermo Fariñas es un psicólogo y periodista de 48 años que acumula en su historial de tenaz opositor 23 huelgas de hambre contra el gobierno de los hermanos Castro, la más sonada, de 135 días durante este año, por la liberación de presos políticos.
Galardonado este jueves por el Parlamento Europeo como "luchador de la libertad y los derechos humanos", Fariñas es el tercer opositor cubano en recibir el galardón, después de Oswaldo Payá en 2002 y las Damas de Blanco, esposas de presos políticos, en 2005.
De formación militar y ex revolucionario, Fariñas levantó su huelga el 8 de julio, luego de que el presidente Raúl Castro autorizara la liberación de 52 presos políticos -39 ya excarcelados y emigrados a España-, como fruto de un inédito diálogo entre el Gobierno y la Iglesia Católica.
Durante su huelga, la mayor parte de la cual siguió en un hospital, afectado por shocks hipoglucémicos e infecciones, el disidente, quien dice tener "vocación de mártir", rechazó ofertas de asilo de España y pedidos de la oposición y la Iglesia para que depusiera el ayuno.
Oriundo de la central ciudad de Santa Clara e hijo de dos fervientes revolucionarios, Fariñas fue custodio de embajadas, integró las Tropas Especiales y en los años 80, estuvo 11 meses de misión militar en Angola.
Fue miembro de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y enviado a la Unión Soviética a aprender paracaidismo, pero sufrió un accidente y fue licenciado del Ejército, tras lo cual estudió psicología y se graduó en 1988.
Se distanció del Gobierno de Fidel Castro en 1989, cuando se opuso al polémico fusilamiento del general Arnaldo Ochoa, acusado de narcotráfico. A partir de entonces, inició su actividad opositora y estuvo preso en tres ocasiones.
Considerado por el Gobierno -al igual que todos los disidentes- como "mercenario" de Washington, fue acusado en el diario oficial Granma de transitar "de una posición afín a la revolución a una conducta antisocial", en la que le atribuye la agresión a un anciano.


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