El fantasma del fraude en los días del fin del dasnevismo

Todo el país ya conoce y está enterado del bochorno que se ha generado a partir de las elecciones en la provincia de Chubut para poder tener las cifras finales de la votación. A esta anormalidad, después del cierre de comicios se suma el fantasma del fraude electoral que empieza a colarse por las grietas que deja la cada vez más frágil imagen del gobernador Mario Das Neves, así como la de su delfín, Martín Buzzi. De comprobarse la existencia de números adulterados para volcar a su favor la elección, se estaría en presencia de uno de los fraudes más vergonzosos que registre la historia de la democracia argentina.
El domingo a última hora, llamaba la atención la manera en que Mario Das Neves daba una conferencia de prensa, celebrando el triunfo de su fórmula, aunque sin decir de manera textual que había ganado la elección.

Tratándose de la provincia gobernada por quien pretende –o pretendía– ser candidato a presidente, resulta extraño que la información, el día de la elección, no se haya distribuido de manera rápida y efectiva, como debería ocurrir en una provincia en la que todo funciona –en teoría- de manera ejemplar. Pero sucede que el Modelo Chubut que ha querido instalar el gobernador Mario Das Neves no parece ser un buen modelo para imitar, o tal vez se trate de una simple maqueta de un sueño de poder.

Lo primero que ocurrió el día de las elecciones fue la escasa información ofrecida por el Tribunal Electoral, cuestión que no dejó de ser llamativa. En el conteo del domingo electoral, los números desfilaban cabeza a cabeza, y avanzada la noche una mínima ventaja se asomaba para el candidato Martín Buzzi, del PJ Modelo Chubut.

La paridad era tal, que alrededor de la hora 0:20 del lunes, los números que se manejaban en Comodoro Rivadavia indicaban 34,52% para el FVP, y un 34,54% para el PJ Modelo Chubut. Apenas un 0,02% de diferencia. Así de mínima se veía la diferencia entre Martín Buzzi (PJ Modelo Chubut) y Carlos Eliceche (FPV).

Pero por ínfima que sea, la diferencia se volcaba a favor del candidato de Das Neves, y con esa información los chubutenses se iban a dormir en esa noche interminable. Sin embargo, antes de las buenas noches, Carlos Eliceche habló en público y dejó sembrada la duda del fraude y el reclamo por urnas impugnadas y votos recurridos. El sueño de aquella noche no iba a ser tranquilo para algunos.

EL FANTASMA

DESPERTO

El domingo a última hora, llamaba la atención la manera en que Mario Das Neves daba una conferencia de prensa, celebrando el triunfo de su fórmula, aunque sin decir de manera textual que había ganado la elección. Causaba impresión ver a un pequeño grupo de seguidores dasnevistas, en la Casa de Gobierno de Rawson, festejar un triunfo y dedicarles cánticos a sus rivales, mientras las cifras indicaban una diferencia a favor de apenas 1.600 votos.

Si se tiene en cuenta la adhesión del 70% con la que Das Neves ganó en su última elección, la diferencia de sólo 1.600 votos no parece dar motivos para festejar.

Ante una elección de gran paridad, no caben dudas que cada sector tiene derecho a pelear voto a voto, centímetro a centímetro. Lo que circuló como un rumor a voces fue que, en la noche del domingo, en los bunkers del FPV manejaban números a favor, con diferencia mínima. Y como toda la noche el conteo fue “palo y palo”, con extrema paridad, hubo gran sorpresa cuando, de pronto, apareció una cifra de mil votos a favor de Martín Buzzi. Allí comenzaba a nacer el fantasma del fraude.

El lunes, el FPV confirmó sus sospechas de fraude electoral y sus apoderados declaraban en los medios que irían a la Justicia, a contar voto a voto si fuera necesario. Las dudas se fundamentaban en 13 urnas que no habían sido abiertas, por haber sido impugnadas por fiscales del PJ Modelo Chubut. A eso se sumaban más dudas, por unos mil votos recurridos, sobre los cuales el FPV también quiere poner la lupa y desafiar los argumentos que pesaron para recurrir esos sufragios.

Mientras Mario Das Neves negaba el fraude e invitaba a sus rivales a reconocer la derrota, comenzaron a aparecer datos que alteraron a propios y extraños.

Donde debía decir “88”, alguien deslizó la mano de manera rápida para escribir “888”. Y aunque un “8” de más se le puede escapar a cualquiera, tratándose de una planilla electoral, el hecho se tiñe de color dudoso. El hecho se detectó en la mesa 183 de Puerto Madryn, en el Centro de Cómputos del Tribunal Electoral de la Provincia.

Esto, tal vez, hubiera pasado como un simple error de no haber sido que idéntico chasco se encontró en otra planilla, en la que se agregó un “1”, para crear un número de tres cifras. En suma, en estos dos actos “erróneos”, ya hay 900 votos que se contaron de más en favor de Martín Buzzi.

Frente a esto, el apoderado del FPV, Blas Meza Evans, denunció la falsedad de datos, con la convicción de que, si esto ocurrió en dos planillas, con mucha más razón se deben revisar las impugnaciones y los votos recurridos. Esa tarea de conteo que debía comenzar el martes, fue postergada para ayer.

Ante estas informaciones de números adulterados, la figura de Mario Das Neves tambalea. No solamente se podría llegar a revertir la elección y consagrar como gobernador al candidato kirchnerista, sino que además se estaría en el umbral de un histórico bochorno y de un intencionado fraude electoral. Y para la comunidad del Chubut se instalará la sensación de haber vivido inmersa en una gran mentira a lo largo de casi ocho años de gobierno dasnevista.

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