Lentamente, con bajo perfil y mientras sus timoneles afrontan el juicio oral por la tragedia de Once, el grupo Cirigliano –ex controlante de TBA– redefinió su apuesta y volvió a concentrarse en su principal y originaria fuente de negocios: el autotransporte de pasajeros. Tras haber sido procesados por los delitos de descarrilamiento culposo, agravado por muerte y defraudación; los hermanos Sergio y Mario Cirigliano resolvieron redirigir la acción empresarial hacia dos objetivos.
Con la empresa Plaza, los Cirigliano controlan 10 líneas urbanas y suburbanas de colectivos, cuyos ingresos principales son los subsidios que paga el Estado y representan el 65% del costo real de cada boleto. En promedio, todas las líneas de Plaza reciben unos $ 180 millones mensuales por compensaciones tarifarias. En larga distancia son dueños de las compañías El Rápido, Mercobus, Plus Ultra y Dumas CAT y de las empresas de viajes y turismo Up Grade y Pasajes Express. En total, una flota de 1.700 vehículos y casi 5.000 empleados. Plaza también opera empresas de colectivos en el exterior. En EE.UU., en Florida, controla las líneas ejecutivas e interurbanos de Red Coach y Travelynk. Y en Perú, está asociada con la empresa municipal de Madrid en el manejo del corredor Transvial Lima.
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