Seis legisladores peronistas dieron quórum y luego se levantaron rápido por orden de Miriam Gallardo, que estaba a cargo de la Gobernación. Luego, fuera del recinto, radicales y demócratas se trenzaron en una discusión a los gritos por el apoyo al Gobierno.
Pese a estar a cargo del Ejecutivo por las ausencias de Celso Jaque (de vacaciones) y el vicegobernador Cristian Racconto (que aun no regresaba de Buenos Aires), Gallardo se presentó en la Cámara Alta temprano, irrumpió en la reunión de labor parlamentaria unos minutos, aunque no le correspondía, y más tarde retiró a un grupo de senadores oficialistas que, en contraposición a la estrategia fijada por el justicialismo de no bajar al recinto, habilitaron el quórum para sesionar.
El despiste del reducido grupo de legisladores peronistas casi le provocó un ataque a la senadora. Al ver que estaban en sus bancas se instaló en uno de los ingresos al recinto y de manera insistente, hasta con gestos, les solicito que se fueran. Fue así que los seis legisladores del PJ que firmaron el libro de asistencia, desaparecieron. "La decisión que el oficialismo ha tomado es no participar de esta sesión", argumentó Gallardo.
En tanto el jefe del bloque Manuel Moreno Serrano, uno de los justicialistas que ocupaba su banca, explicó por qué dieron quórum pese a la estrategia oficial: "Era hacer ver que no estamos de licencia, estamos trabajando".
La sesión express arrancó a las 10.28 con la asistencia registrada en el libro de 22 senadores. Exactamente 10 minutos más tarde, el radical Omar Dengra, que presidía la sesión como vicepresidente segundo del Senado, la dio por fracasada.
Tras esta situación la oposición enfureció, pero curiosamente los primeros achaques se produjeron entre opositores. Específicamente, Carlos Aguinaga, jefe de bloque demócrata, y el presidente del radicalismo César Biffi. Ambos senadores se trenzaron en una fuerte discusión y se insultaron mutuamente ante la mirada atónita de los presentes.
Una vez que se cayó la sesión, Aguinaga eligió como blanco de sus críticas al radicalismo y los acusó de afectar la gobernabilidad de Mendoza e impedir la sanción del Presupuesto y la ley Impositiva. Los cuestionamientos se acumularon a su carta abierta que dirigió al vicepresidente Julio Cobos, y difundió ayer, instándolo a ordenar la tropa en Mendoza.
Biffi, que escuchaba atentamente los dichos del demócrata a los medios y masticaba bronca desde temprano, no aguantó más, se olvidó de la institucionalidad, encadenó la compostura y dejó aflorar los sentimientos más oscuros. "Estaba recaliente y lo reputeó a Aguinaga", describió uno de sus amigos y compañero de bancada.
Según comentaron, primero se acercó y le cuchicheó al oído a Aguinaga algo así como "chupamedias". Luego, se alejó unos metros no sin antes gritarle "sos funcional al gobierno".
Entonces el demócrata montó en cólera y comenzó a despotricar a viva voz: "Sos un kirchnerista fracasado. Tu calentura es porque no pudiste ganar la gobernación. Vos sos cómplice del gobierno", fueron algunas de las frases lanzadas al boleo.
Hasta aquí los hechos de la novela que se teje en el Senado y cualquier semejanza con la ficción es pura coincidencia. A continuación aparecieron las consideraciones de lo sucedido y se mezclaron los cuestionamientos personales con el posicionamientos político.
El cobista Juan Carlos Jaliff indicó: "Está tan cerca Aguinaga de Jaque que ya se ha mimetizado con él. Es grosera la mentira. El PD hace tiempo que es funcional al peronismo, eso lo sabe toda Mendoza. En vez de criticar la actitud del oficialismo que firma el libro de asistencia y se retira con una impunidad que nos sorprende. El PJ, en forma inédita, es quien se niega a debatir su propio presupuesto".
Por su arte Armando Camerucci, jefe de bloque del radicalismo, consideró que "se demostró claramente que la UCR quiere dar la discusión con el justicialismo por el presupuesto y si no hay consenso tienen que venir a votar, pero prefieren levantar a sus senadores y no dar quórum".
A continuación, Camerucci salió a destrozar al senador demócrata y sin pelos en la lengua agregó: "No es botón del justicialismo, es un botón de Cazabán, que es peor".
En su defensa Aguinaga esgrimió que "lo de la pelea ya pasó, eso no le hace bien a nadie"
Y seguidamente renovó sus críticas a la UCR: "Terminan siendo funcionales al Gobierno que no le interesa tener presupuesto, le conviene más. Y los radicales, en el fondo, quieren más impuestos porque creen que van a ganar las elecciones, sino no hubieran votado el impuestazo en Diputados o el martes pasado votaban con nosotros en el Senado para bajarlos y no quisieron".

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