Faltan productos de aseo personal, cuidado del hogar y alimentos

Faltan productos de aseo personal, cuidado del hogar y alimentos
Lo dice un estudio hecho en base al stock de 7 locales de distintas cadenas de súper e híper de Mendoza. Mejoras con relación al año pasado.
Si bien es difícil disimular el fastidio que genera no encontrar el producto que buscamos en la góndola, así como no tener el precio a la vista, ya es parte de las andanzas de cualquier consumidor mendocino que suele surtirse de los artículos necesarios para su casa en súper, híper o minimercados.

El estudio “Faltantes de mercaderías en góndolas” realizado por GS1, en base a 201 mil mediciones sobre 5.693 artículos de las categorías Alimentos, Bebidas, Higiene Personal y Cuidado del Hogar, pone números a ese déficit de la oferta en Mendoza: tras ponderar las existencias en 7 locales de distintas cadenas se confirmó un 11,39% de productos faltantes; debajo del 13,49% en promedio de quiebres de stocks observado a nivel nacional en 12 provincias.

Aunque señala una mejora de 6 puntos en relación a 2011, los huecos en las góndolas no desaparecen. Los productos de aseo personal son los más difíciles. El análisis le asigna 15,33%, casi 14% a Cuidado del Hogar; 13,51% a Alimentos y 12,45% en Bebidas.

Por tipo de formato analizado, entre los minimercados se detectaron los mayores faltantes, con 25%. Pero en Mendoza el panorama es otro y las brechas más importantes están en híper y súper.

“El porcentaje resultante en la provincia significa haber detectado 1.677 faltantes o productos no encontrados al cabo de las mediciones. Si bien hay una mejora en comparación con 2011 y frente al promedio, lo que se destaca es que el faltante general sigue siendo significativo, porque se trata de las cuatro categorías que más venden. De esto se desprende que en el resto de los rubros el porcentaje debe ser aún más alto”, detalla Claudia Geniz, de GS1, responsable de la investigación, acerca del dato mendocino, más cerca de Córdoba y Salta, y lejos del 25,8 de Bahía Blanca.

Lo concreto es que, a la hora de explicar el por qué de los faltantes, proveedores y cadenas se reparten culpas. La primera en aparecer es la del proveedor por no entregar la mercadería (27,53%), seguida de cerca, con 25,66%, la del local que “no realizó ajustes del inventario”.

Más abajo, la falta de reposición de productos (21,82%) y la entrega tardía de pedidos desde el centro de distribución (8,95%), aunque un 8,11% también se debe a que la sucursal no trabaja el producto, y un porcentaje similar comprende “motivos inherentes al local”.

Según Geniz, de un año a otro hubo cambios en el ranking de responsabilidades. Por ejemplo, se posicionó el rol del proveedor al primer puesto, que antes ocupaba la falta de reposición. Y mientras los problemas de inventario siguen siendo la segunda razón de los quiebres, el tercer lugar en 2011 eran los pedidos demorados.

Algunas marcas de aceite como Natura, y la gama de productos que comercializan Procter&Gamble y Unilever son algunas de las que más rápido desaparecen de las góndolas mendocinas. Para los supermercadistas, no pasa por una cuestión de reposición ni de pedidos, sino de entregas.

Resguardándose en la reserva, una empresaria del medio aporta su mirada: “Es difícil mantener una canasta oficial porque los productos que los proveedores no entregan son los que tienen precios controlados. AGD (produce el aceite Natura) me dice: ‘Éste es el cupo, y si usted vende más no es nuestro problema’. Por otro lado, las multinacionales tienen problemas con los insumos importados que usan. ¿Qué les queda a las cadenas? Perder ventas, o ganar si tienen mercadería”.

Cuáles son las reacciones

Pese a todo, más de 7 de cada 10 consumidores consultados aseguró haber encontrado finalmente el producto que buscaba. Pero ¿cómo reaccionan los que no tuvieron esa suerte? GS1 realizó 4.875 encuestas en locales, que reflejaron distintas actitudes.

Entre ellos, 3 de cada 10 aseveró que compra “otra marca u otro tipo de producto”; un 23% directamente va a otro negocio y el 12% se traslada a otra tienda “de la misma cadena”. Mientras tanto, el 20% compra “otra presentación del producto” y otro 15%, quizá con menos urgencias, opta directamente por no comprar.

Pero quienes eligen otro lugar o postergar la compra, son un segmento que crece. Algo así como una actitud-castigo que pasó de representar 19% hace dos años, al 35% y actualmente son casi 50%.

Tal vez por esas vicisitudes es que más de 60 de entre 100 encuestados se mostró insatisfecho con el abastecimiento del local visitado. El resto lo considera “muy bueno” o simplemente “bueno”.

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