Las dificultades de los pacientes para obtener productos oncológicos son crónicas, aunque en los últimos meses varios se quedaron sin suministro por parte del programa provincial. Hay demoras en el sistema público y prestadoras de salud que miran para otro lado.
Lo cierto es que desde hace meses se encuentra resentida la entrega en el programa público según el relato de los propios afectados. En tanto, desde la Dirección de Programas Complejos, de la cual depende el Programa Provincial de Apoyo al Paciente Oncológico, confirmaron el problema y lo atribuyeron a diferentes factores, de los cuales muchos escapan a su ingerencia.
Por otra parte, aquellos que tienen cobertura de salud no la pasan mejor, ya que muchas obras sociales evitan hacerse cargo y por ese motivo han aumentado las denuncias al respecto.
Daniel París (63) está hace un mes internado en el Hospital Central debido a la descompensación que sufrió por estar tres meses sin recibir las drogas para la quimioterapia. Tiene mieloma múltiple, que es un tipo de cáncer que afecta la sangre por presencia de células plasmáticas malignas.
“Me tuvieron que internar y volví a lo peor de mis crisis, como al principio”, relata, y explica que si bien su enfermedad no es curable, sí es tratable y que mientras cumplió con el tratamiento se sentía bien. Además, critica la falta de información: siempre le dijeron que eran drogas caras y que costaba conseguirlas, pero ahora se enteró de que con 1.000 pesos podría tener la dosis para todo el mes, por lo que está en tratativas para saber si puede obtenerlas por sus propios medios.
“Hace un mes que estoy en el hospital y todavía no recibo nada... somos muchos con el mismo problema”, se lamenta Daniel.
“Trabajar para la enfermedad”
Este tipo de pacientes tienen cubierto el 100% de su medicación a través del Plan Médico Obligatorio de las obras sociales y prepagas. Y quienes no tienen cobertura de salud son captados por el programa gubernamental.
Sin embargo, tanto unos como otros sufren lo mismo, ya que es cada vez más común que las prestadoras eviten hacerse cargo de los altos costos que generalmente tienen estas drogas. En estos casos, se transfiere la responsabilidad al programa público con lo cual éste resulta sobrecargado.
Para avanzar en este sentido, la única opción que les queda a los pacientes es presentar medidas de amparo judicial a través de las cuales se obtiene una respuesta de la Justicia para garantizar el abastecimiento. Sin embargo, cuentan que ni aún en estas condiciones logran el objetivo.
Yamile Togni tiene 31 años, un hijo de cuatro y leucemia mieloide crónica diagnosticada hace tres años y medio. No ha logrado que su obra social sindical le dé cobertura -su medicación cuesta 90 mil pesos mensuales- por lo que no le quedó más opción que la vía judicial. Toma cuatro pastillas por día y había tenido una buena respuesta al tratamiento. Sin embargo, hace tres meses comenzó a tener problemas con la entrega desde el programa oficial, con la excepción de un mes y medio atrás cuando le dieron medicación para diez días.
A raíz de esto, los análisis le dieron como resultado un retroceso tal que está igual que antes de tomar la medicación. Por esta alteración, ahora debe ser diagnosticada más exhaustivamente para un mejor seguimiento de su salud, por lo cual debe realizarse no sólo los análisis de sangre sino además la punción de la médula, que es una perforación dolorosa.
Para ella, la falta de drogas “implica sufrimiento físico y psicológico, no podés dormir y tenés dolores de cabeza. Sin pastillas es trabajar para la enfermedad, perder toda la mañana en Oncología donde te pasan de un día para el otro muchas veces para entregarte los medicamentos, o tener que hablar con abogados”.
Yamile Cuando va a un control llega a las 6 de la mañana para la extracción de sangre y suele terminar a las 3 de la tarde, ya que la atención con la médica que la revisa es por orden de llegada. Es justamente ella quien le ha dicho que no debe estar un sólo día sin medicarse ya que su médula no funciona.
Reclamar por la vida
Los altos costos de las drogas, así como las dificultades para conseguirlas en farmacias, son los impedimentos para ir por fuera del sistema sanitario para los pacientes oncológicos. Según cuentan, la opción a la que apelan es la presentación de amparos judiciales.
La abogada María Gilda Badín llegó a esta instancia para resolver la situación de su cuñado. A partir de allí tuvo contacto con otros pacientes que sufrían lo mismo caminando los pasillos del Hospital Central para ser atendidos. “Estaban desesperados”, cuenta y por eso comenzó a hacer lo mismo por ellos de manera gratuita.
Badín explica que el sistema funciona bastante bien para las personas que presentan amparos, aunque no siempre se cumple. Sin embargo, el costo de este tipo de medida es elevado y es común que deban presentarse más de una vez.
La entrega de medicamentos se encuentra resentida desde noviembre; la abogada contó que se entregan menos dosis de las que se requieren y que eso no tiene efectos a nivel terapéutico.
Causas del faltante
Horacio Cuervo Zenie, defensor de los derechos de los pacientes, explicó que los medicamentos oncológicos son muchísimos y que eventualmente puede haber alguno en falta en el mercado. Tal situación obedece a “diferentes causas”, dice; los mismos argumentos utiliza Luis Aguilera Prisco, director de Programas Complejos, quien además es oncólogo.
Prisco acepta que hay demoras y explica que obedecen a las tratativas por nuevos acuerdos con las empresas farmacéuticas. “También hay falta de presupuesto, el de 2014 no está aprobado y eso retrasa las conversaciones económicas con la industria”. De todas formas, asegura que “esta semana ya están entrando 100 unidades por día y con la reconversión se enviarán 200 a 250 dosis”.
Desde Programas Complejos aducen que además hay problemas de importación, ya que la mayoría de los productos son extranjeros, y falta de stock en los laboratorios.
En tanto, para Cuervo ¿hay varios factores que influyen pero que solo suele apuntarse al Estado: “Yo le aseguro que desde el Estado se hacen esfuerzos necesarios”. Aunque reconoce que “la medicación debe ser dada en tiempo y forma”.
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