Locales de la calle Mitre afrecen pagar un plus del 10% a quienes cambien dinero metálico.
La reticencia de los bancos a entregar monedas (a pesar de la norma que los obliga) y los cambios recientes en el transporte -que ahora cobra los viajes con tarjeta recargable-, contribuyeron a agravar las cosas.
Manuel Gómez tiene tres kioscos en el microcentro de Bariloche y hace tres meses decidió apelar a una solución de emergencia: colocó en sus vidrieras un cartel con un llamativo chanchito para anunciar que compraba monedas y pagaba un plus del 10%.
Asumió ese costo para evtarse otros disgustos y la respuesta fue inmediata. Ahora el dinero metálico le sobra, al punto de que sólo dejó el cartel en el kiosco de la primera cuadra de Mitre. En los otros lo sacó porque no necesita más.
Gómez consideró que "monedas siempre, hubo pero es evidente que no circulan y que mucha gente las acopia y no las usa". Dijo que para un kiosco como el suyo resultan vitales porque muchos precios son tan bajos que no se pueden redondear y algunos servicios como el de las cabinas telefónicas, por ejemplo, están tarifados y son en centavos.
El recurso clásico de entregar un caramelo por la diferencia no siempre es aceptado. "Los chilenos se enojan", dijo una kiosquera.
Además, no falta el que acumula los caramelos y un buen día se los presenta todos juntos al comerciante, a modo de moneda alternativa y le pide a cambio un atado de cigarrillos.
Una cadena de supermercados, ante la misma limitación, no pone letreros pero también apela al público y por cada 100 pesos en monedas que le llevan entrega el billete correspondiente y además un vale extra de 5 pesos para gastar en la misma firma.
En el kiosco La Botica, de calle Vicealmirante O´Connor, reconocieron que la ausencia de monedas se agravó en el último tiempo y a veces "se pierde una venta" porque no hay cómo dar entregar vuelto. "Los que siempre encuentran solución son los fumadores: si no les puedo vender, salen y vuelven al rato con monedas. En algún lado las consiguen", confió el kiosquero Oscar.
Gómez dijo que el problema se resolvería si los bancos canjearan dinero de toda denominación. "Yo averigüé en el Banco Central y me dijeron que están obligados a entregar monedas. A un comercio deberían darle hasta 200 pesos por día. Pero no lo hacen y nadie los sanciona", se quejó.
En búsqueda de alternativas mantuvo un acuerdo informal con un pariente que manejaba colectivos y llegó a traer monedas desde Buenos Aires, hasta que desistió cuando le robaron un cargamento de 2.000 pesos.
Ese transporte en realidad deberían hacerlo los mismos bancos para surtir a sus sucursales del interior, pero según Gómez, "lo evitan porque nadie se los exige y porque el flete y el seguro es más caro que el valor de las monedas".
En su caso, la solución fue apelar a sus propios clientes, que casi a diario le aportan buenas cantidades de monedas y se llevan una diferencia. "Con el chanchito resolví el problema", aseguró el comerciante.
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