Falta mantenimiento en los desagües de la Costa, en la previa de El Niño

Falta mantenimiento en los desagües de la Costa, en la previa de El Niño

El Litoral recorrió sectores de Rincón y Colastiné Norte junto a los vecinos. Hay canales tapados, lugares que acumulan mucha agua en el sector de obra en la Ruta 1 y pocos desagües nuevos. Además miles de personas están radicadas en zonas muy bajas, que en algunos casos son reservorios.

La ciudad de Rincón y el barrio Colastiné Norte de Santa Fe, un área que concentra unas 20.000 personas por el fuerte crecimiento demográfico de los últimos 15 años, enfrenta el comienzo de la temporada de lluvias con pocos desagües nuevos, muchos canales tapados y una obra en marcha que está siendo traumática para algunos vecinos: la autovía de la Ruta 1.

 

Los informes meteorológicos coinciden en que a fines de octubre el fenómeno de El Niño puede comenzar a generar lluvias por encima de las normales en el Litoral y la región pampeana, es un escenario de riesgo para los barrios de la Costa que están “encerrados” por el sistema de terraplenes que los protege de las inundaciones en la Cuenca del Paraná (otra amenaza en el horizonte, durante los próximos meses).

 

Desde el punto de vista hídrico, en Rincón y Colastiné Norte hay varias cuestiones que preocupan a los vecinos. Tal vez la más grave es que hay 3.500 personas que están viviendo en zonas muy bajas —algunas de reservorio y por debajo de cota 14— en barrios como Los Espinillos, la Cina Cina y Villa Añatí, según la estimación de la Municipalidad de Rincón.

 

La obra de la autovía de la Ruta 1, con fecha de finalización de la primera etapa para fin de año, es otro sector complicado. Durante las lluvias de este año, vecinos que viven junto a la calzada extendida se inundaron entre calle Las Casuarinas y las pescadería El Lele. Esta semana, el nuevo desagüe entubado y la alcantarilla que cruza la ruta para conducir el agua en Las Macluras estaban llenos de arena, tierra, restos de madera y hasta escombros. Es comprensible que esto suceda en el marco de una obra, pero frente a los pronósticos de lluvias intensas, deberían mantenerse en condiciones, sobre todo si ya se han inundando viviendas.

 

“La alcantarilla está totalmente tapada y los desagües tienen camionadas de tierra adentro. El agua no escurre y con sólo 40 milímetros yo me inundo. Vivo angustiado y con las bolsas de arena listas para tapar la puerta de mi casa”, contó Oscar Signes, presidente de la vecinal Colastiné Norte, que recorrió la zona con El Litoral.

 

En las últimas semanas, la empresa que ejecuta la obra de la autovía (Vial Agro) excavó un zanja importante en este sector —de tierra y sin paredes de hormigón—, pera habrá que ver cómo se comporta frente a una tormenta convectiva. “En realidad, lo más importante es que se licite cuanto antes la segunda etapa de la obra, que incluye a las colectoras y sus desagües, para que mejore la situación de estos vecinos. Es lo que pidió la Legislatura en septiembre”, recordó Ricardo Jonas, también de la vecinal Colastiné Norte.

 

En Villa California, en la intersección de la Ruta 1 con calle Del Sol, la boca del desagüe está tapada con basura, tierra y hasta un pallet. Es un lugar que siempre acumula mucha agua y que ahora tiene la calzada de la autovía muy por encima de las viviendas y a sólo dos metros del comienzo de la línea de edificación.

 

Desafío

 

Para mitigar la vulnerabilidad hídrica de Rincón, Colastiné Norte y La Guardia es clave avanzar con el Plan de Desagües de la Costa, que está elaborando el Instituto Nacional del Agua (INA) a pedido de la Municipalidad de Santa Fe. En los próximos meses se debería presentar la segunda etapa del plan, que define en detalle las obras que necesita cada cuenca, pero mientras tanto es prioritario mantener en condiciones los canales y desagües que hay en la actualidad.

 

Se podrían dar muchos ejemplos del fracaso en esta tarea, pero los 1.500 metros de calle Los Urunday (en Colastiné Norte) es un buen resumen de los problemas más comunes.

 

Al doblar desde la Ruta 1, el comienzo es esperanzador: una cuadrilla acaba de limpiar el canal que corre paralelo a la plaza, pero es una excepción. Después casi no hay desagües hasta la altura del 5600, como en buena parte de la Costa, a pesar de que hay varios sectores que “juntan” agua durante días cuando llueve con intensidad. También hay un loteo que está más de un metro y medio levantado en relación a las otras viviendas (las ordenanzas permiten altear sólo el lugar en el que va la vivienda).

 

A partir del 5600 comienza una zanja, en un tramo en el que se inunda la calle. El problema es que está tapado con restos de poda, tierra —por los movimientos de suelo para lotear— y escombros. Al 5200 se da otra situación curiosa. El año pasado, el municipio hizo un desagüe pero la cuadrilla dejó la tierra que excavó del lado de la calle, lo que generó un “mini terraplén” de 50 centímetros que traba el escurrimiento del agua hacia la zanja. El contraste con la calidad de los desagües que el municipio hizo en Los Jazmines y está haciendo en Las Moras es muy fuerte.

 

Al llegar al terraplén, al lado del canal de guarda que lleva a la estación de bombeo Naranjales, al final de Callejón Laborie, hay un basural a cielo abierto, lo que puede tapar la salida del agua de lluvia.

 

En resumen, falta mantenimiento, políticas de control y ordenamiento urbano y compromiso de los vecinos en el cuidado de sus propios desagües. Un técnico del Ministerio de Aguas le explicó a El Litoral que los canales de la Costa siempre van a ser de alto mantenimiento, porque hay mucho material suelto que los va tapando: arena, ramas y restos de poda. Por eso es clave la responsabilidad de los vecinos —con los escombros, las ramas y la basura— y un programa de limpieza más frecuente de parte de los municipios de la Costa.

 

“También es fundamental una política de concientización y educación de los vecinos sobre la importancia de no dejar basura, restos de césped y poda y otros materiales cerca o incluso dentro de los desagües”, agregó el ingeniero del INA Héctor Bianchi, director del Plan de Desagües de la Costa, en diálogo con El Litoral.

 

En un escenario ideal, los ingenieros hídricos explican que los barrios de la Costa deberían esperar al “Niño” con las calles de arena “abovedadas” para que el agua escurra con facilidad hacia canales limpios —sin basura, malezas, escombros, ramas— que estén conectados en red con las estaciones de bombeo en la defensa.

 

La realidad, en cambio, parece indicar que será un desafío que va a llevar décadas y que, en general, sólo se suele acelerar después de una inundación importante, cuando aparecen fondos y se profundizan las obras, como sucedió en otras zonas de la ciudad y la provincia.

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