Todos los días vemos acciones de la Defensoría del Pueblo en casi todos los medios en relación al reclamo de los derechos conculcados de los ciudadanos, sin embargo El Comercial quiso comprobar hasta donde algunas actuaciones administrativas tienen real y efectivo impacto para modificar tal o cual situación planteada.
También lo hizo en referencia a los reductores de velocidad puesto que los vecinos aducen que se producen numerosos accidentes en la denominada avenida Diagonal, arteria principal del barrio y que los mismos son debido a las altas velocidades que desarrollan los vehículos automotores.
Otro de los reclamos "prolijamente" argumentados fue con respecto al agua potable que en amplios sectores de este barrio se provee, actualmente, por medio del sistema de tanques, por lo que se solicitó que se intensifiquen las tareas de abastecimiento de los mismos, así como las relativas a la higiene de los depósitos.
Las cosas siguen igual o peor
Sin embargo al día de hoy, los vecinos del barrio Divino Niño Jesús- ex La Colonia siguen en las mismas condiciones deplorables y nada ha cambiado porque el Servicio Provincial de Agua Potable (SPAP) no controla cuando los tanques están prontos a quedar vacíos.
Por ejemplo el pasado día martes, según testimonios de los vecinos, después de cinco días de no cargar uno de los tanques con el vital elemento, vinieron y lo hicieron hasta la mitad.
El día miércoles se volvió a vaciar por la desesperación de la gente de volver a quedarse sin agua, acopió todo lo que pudo en baldes y recipientes entonces el tanque nuevamente quedó vacío.
Los tanques resultan insuficientes para suministrar agua a un barrio que ha crecido mucho y que posee un tanque de 10.000 litros por cada tres y a veces cuatro manzanas con 50 familias promedio por manzana.
Tomando en cuenta que en promedio una familia tipo en ese lugar consume aproximadamente entre 10.000 a 15.000 litros por mes y sumándole a esto la desidia con que los responsables de mantener los tanques con agua, la vida no es fácil para las personas en este lugar.
Los que tienen para pagar, que son los menos, deben erogar a las distintas cooperativas que distribuyen agua en camiones la suma de $130 pesos por 10.000 litros.
La otra cuestión es el mantenimiento de los tanques que se llenan de bichos y como en junio, siguen llenos de bichos al día de la fecha.
En otro orden de cosas la calle diagonal, principal del barrio, está igual o peor e inclusive los fines de semana algunos van a correr picadas con sus autos a altas horas de la madrugada porque esta arteria se presta por sus dimensiones y sencillamente porque nadie controla.
Los reductores de velocidad sólo existen en las muchas "cartas de intención" de la Defensoría que nadie contesta o resuelve.
En síntesis, la solución inmediata al menos para el agua es un poco más de responsabilidad en monitorear los tanques, porque donde se acaba el agua de uno, la gente camina con sus baldes hasta el próximo tanque que obviamente se termina más rápido y cualquier previsión resulta inútil.
Párrafo aparte la indignación que genera el ver a personas yendo de tanque en tanque con sus baldes para poder conseguir agua, algo que sencillamente es un Derecho Humano Universal.
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