Representantes de la cámara que los nuclea llegaron a Neuquén para intentar disuadir a los diputados de que prohíban la venta de pirotecnia.
Los empresarios viajaron desde Buenos Aires para participar de la reunión semanal de la comisión de Asuntos Municipales, presidida por Darío Mattio (MPN). Allí, les otorgaron un espacio para exponer sus argumentos sobre el proyecto de ley para prohibir la venta y uso doméstico de la pirotecnia, que lleva tres meses en debate.
Mario Ruschín, vicepresidente de CAEFA, pidió a los legisladores que tengan en cuenta “a los miles de ciudadanos de Neuquén” que usan pirotecnia en las fiestas navideñas por tradición y, si bien no opinaron sobre el proyecto, “se expresan por su consumo”.
Indicó que, si bien la cámara empresarial presentó numerosos recursos judiciales en el país para combatir normas locales que buscan prohibir la pirotecnia, “el amparo no es nuestro estilo, preferimos el consenso”. Sostuvo que, en el caso de la ciudad de Neuquén, recurrieron a esa medida porque “cuando nos expresamos en el Concejo, la decisión ya estaba tomada”, pero no es el caso de la Legislatura, donde consideraba que había interés en escuchar a los vendedores.
Los números empresarios
Gran parte de la exposición incluyó una descripción de estadísticas tomadas del Hospital del Quemado de Buenos Aires, donde la cantidad de lesiones que atendieron por pirotecnia se mantuvo estable durante la última década, pese a que el consumo se sextuplicó.
El secretario de CAFEA, Hernán Antonini, indicó que esa tendencia es similar a la que registra el Ministerio de Salud de la provincia. Contó también que, en el nosocomio bonaerense, se reciben cuatro veces más lesionados por quemaduras solares que por fuegos de artificio.
Ruschín agregó que la prohibición se opone a un decreto de la presidenta Cristina Fernández, que atenuó las restricciones para la venta de pirotecnia previstas en la Ley Nacional 20.429. Opinó que una provincia “no debería tener atribuciones” para sancionar un negocio que está permitido a nivel nacional.
Remarcó en varias oportunidades que el problema con la pirotecnia no está en el producto sino “en el mal uso” que se hace de él, como puede ocurrir con cualquier otro elemento. A modo de ejemplo, señaló que el incendio de Cromagnon se debió a las condiciones de seguridad del local y no a la bengala. “Lo mismo hubiera ocurrido con un cortocircuito o con una vela”, afirmó.

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