Fabián Irassar y la conmemoración del Día del Ingeniero

Junio es el mes de la Ingeniería. La carrera mantiene una consideración de tradicional desde el punto de vista del título aunque los contenidos de formación se modificaron ampliamente, consideró el decano de Facultad de Ingeniería de la Unicen.
Fabián Irassar es decano de la Facultad de Ingeniería de la Unicen, recibido en 1986 en la especialidad Construcciones. Habló con infoeme.com al conmemorarse este jueves el Día del Ingeniero en el país.

Los ingenieros consideran a junio el “Mes de la Ingeniería” ya que el 6 de junio fue el “Día de la Ingeniería”, y el 16 de junio es el “Día del Ingeniero”. La fecha que se conmemora este jueves tiene origen académico: recuerda la creación de la carrera en la Universidad de Buenos Aires en 1860. Y el 6 de junio de 1870 egresó del Departamento de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires el primer Ingeniero Civil de nuestro país: Luis Augusto Huergo.

Irassar destacó que hubo tres impulsores importantes para la creación de la carrera de ingeniería en el país: la agrimensura, la Escuela de Artes y Oficios creada por Manuel Belgrano y la Escuela de Minas de San Juan creada por Domingo Sarmiento que actualmente es la Facultad de Ingeniería de esa la universidad de esa provincia.

Las carreras de ingeniería tienen un origen francés-alemán, que implica una formación con fuerte base científico-matemática. Actualmente se mantiene esa base con la incorporación de la práctica, el “saber hacer”, cambio que se inició hacia 1900.

“La ingeniería química, que es una de las especialidades que tenemos acá, carrera creada por la Universidad Nacional del Litoral, surgió en la época de la Reforma Universitaria. Había una idea de que las universidades tenían que estar vinculadas a la industria y a los progresos de esos momentos”, ejemplificó Irassar.

Con la creación de la Universidad Obrera Argentina, que actualmente es la Universidad Tecnológica Nacional, se dio el siguiente hito en la carreras: “Se incorporó una gran masa de ingenieros de producción”, detalló con lo que se impulsó aún más la incorporación del “saber hacer”.

Esa tensión entre lo académico y lo práctico fue parte de una gran discusión en las universidades argentinas por varios años, “a partir de la reconstrucción democrática todas las universidades hemos nos hemos puesto de acuerdo: tenemos que hacer un ingeniero con base científica pero también vinculado fundamentalmente al desarrollo regional, del país y a la concreción de una mejor calidad de vida para todos los habitantes”, definió sobre los lineamientos que actualmente tienen vigencia en las carreras.

En los últimos diez años, la problemática ambiental también ganó terreno en las carreras de ingeniería: “hubo una incorporación clara de los roles que tienen que ver con la sustentabilidad, que incluyen al medioambiente, la cuestión social y las nuevas generaciones”, señaló Irassar.

La carrera mantiene una consideración de tradicional desde el punto de vista del título y es menos tradicional desde el punto de vista de los contenidos. “Antes éramos técnicos nada más, ahora hay un bagaje mucho más amplio que hace también al crecimiento de todo”, analizó.

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